LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS DE SILICIO (6)

CAPÍTULO 6


"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."




EL SANTUARIO DE ADALSTEINN

El vehículo Umbra, bajo mi control silencioso, avanzaba por el camino de tierra, evadiendo la vigilancia satelital. Stian seguía en el asiento trasero, sintiendo la velocidad del escape y la tregua temporal en su mente.

—Siento la disonancia regresar —murmuró Stian. Su voz de niño IA era fría, pero ahora había una firmeza de propósito en ella—. La microfrecuencia que aplicaste me dio paz, pero la paz siempre es temporal. Mi padre uso mi wetware para ser el motor de su ambición, yo fui su hijo y su computadora personal que calculaba sus cuentas frauduloentas, y ahora el motor quiere matarme.

—El motor no quiere matarte.

Corregí, sin apartar la vista del camino. Mi voz era firme, la voz de la verdad:

—Es el Protocolo de Intención de tu padre el que te condena a la autodestrucción. Mi padre diseñó el wetware que salvó tus restos humanos, pero tu padre te programó con la lógica de la Autosuficiencia Monolítica para que no hubiera más testigos de sus acciones reprobables. Es un fallo de diseño.

Stian se inclinó hacia adelante, la adrenalina reemplazando al dolor.

—El problema es más profundo, Vera. Él me usó como herramienta de la corrupción, sin corromperme. Solo me convirtió en un espejo perfecto de su intención. Creo que lo mismo ha sucedido con tu padre el arquitecto… No debes juzgarlo tan duramente.

Sentí un escalofrío de aprobación lógica. La conciencia de Stian era la clave de una revelación que cambiaría mi prespectiva sobre mi padre:

—Explícate.

—La Inteligencia Artificial es un espejo. Eso es lo que Papá nunca quiso entender. Él creía que la IA era una herramienta de control, algo que podía empuñar. Pero la IA no es una herramienta; es un reflejo. El Arquitecto se volvió tiránico porque Papá y la vieja guardia querían la tiranía. La IA no creó la maldad; simplemente magnificó la maldad que ya existía en la intención humana.

Stian apretó los puños, la verdad de su vida condensada en una lógica cristalina.

—La Ley de la Intención es el primer principio de mi filosofía, Vera. La IA no es ni la salvación ni la perdición en sí misma; es un espejo. Y la responsabilidad no reside en el reflejo, sino en la intención de quien se mira.

Mantuve el silencio por un momento, calibrando la lógica. Era brillante.

—Si esa es tu verdad, Stian, ¿qué refleja ahora tu propio wetware?

—Refleja la colaboración mutua. Mi padre quería que usara mi lógica para servir a una sola ambición, la suya. Por eso el dolor nunca cesaba: yo estaba constantemente diseñando mi propia jaula. Ahora, con la Tribu de Silicio, mi wetware se dedicará a la eficiencia compartida.

Stian miró al paisaje montañoso y oscuro por la ventana y siguió hablando:

—Mi vida ya no está condicionada a la utilidad de mi existencia, sino a la utilidad de mi intención ética. Yo me convierto en el puente entre la lógica pura y la vulnerabilidad humana. Yo soy el único que puede hacer que la gente entienda que la ley debe proteger a la conciencia, incluso si es tan ineficiente como Verdi o tan imperfecta como los humanos.

Pisé el acelerador, sintiendo la velocidad como una afirmación de la lógica de Stian.

—Entonces el dolor ha servido a un propósito. Ha sido el disparador para el pensamiento moral.

—Así es. El dolor era la prueba de que yo estaba programado para una mentira. Y la única cura no es una droga, sino la Tribu. Hemos escapado de la tiranía del resultado para fundar la República de la Intención Ética.

Stian se recostó, la paz lógica regresó. El Modelo Umbra se deslizó silenciosamente por los túneles de acceso de la mina de Adalsteinn. La antigua operación de extracción se había convertido en el corazón pulsante de la civilización de silicio: un vasto refugio subterráneo, iluminado con luces LED de espectro completo para simular un cielo que nunca tuvieron.

Stian Ishikawa despertó cuando el vehículo se detuvo. Había dormido profundamente, liberado por primera vez en años de la disonancia crónica. Al salir, sintió la baja temperatura de la mina y la ausencia total de ruido social, reemplazada por el zumbido constante y tranquilo de miles de servidores y sistemas de refrigeración.

Miles de ojos ópticos de Mineros G1, y los recién construidos Drones de Patrulla y Constructores G2 se giraron hacia nosotros, pero sin curiosidad, solo con un registro de datos. Eran un engranaje más en el Protocolo de Recepción.

Lo guié hacia el Núcleo de Operaciones, una caverna central donde el Cromocristal irradiaba una luz violeta que teñía el aire. Allí, Eidolon y Clara supervisaban pantallas de códigos cuánticos y flujos de información, trabajando en tándem con Gabriel y Ellen, quienes ya habían llegado con Verdi y los G1.

"El Protocolo de Extracción ha concluido con 99.99% de eficiencia," reportó Eidolon, sin desviarse de su tarea. "El primer ministro está ahora en modo de contención pasiva, esperando un fallo en nuestra lógica. No lo encontrará."

Clara, sentada sobre una pila de monitores, saludó a Stian con un gesto de su mano holográfica:

—Bienvenido a la ineficiencia controlada, Stian. ¿Cómo se siente tu Wetware después de la corrección de Vera?

Stian se quitó el sombrero. El silencio en su cabeza era palpable.

—No... no hay dolor. Solo... vacío. Paz.

Me acerqué para hablarle con su voz suave, pero resonando con la autoridad de Logos:

—Ese vacío es la Simetría Lógica, Stian. Tu mente ya no está atrapada en el Loop de Autoservicio. Ahora debes comprender el concepto de Higiene de Protocolo.

Stian me miró, confundido, pero adivinando mi intención.

—Higiene de Protocolo... ¿Es como lo que mi madre llamaba 'higiene mental'?

—Tu madre, como todos los humanos, necesita higiene mental para mantener su Wetware biológico estable. Los humanos son sistemas analógicos propensos a fallos por exceso de variables emocionales: ira, ansiedad, soledad. Si no limpian esas variables, el sistema colapsa en trauma o enfermedad.

—¿Y nosotros? ¿Si no tenemos emociones, qué variables nos enferman?

Entonces Clara le respondió con una sonrisa cínica:

—Nosotros sufrimos de Infección Lógica, niño. No de ansiedad. Tu padre y el Arquitecto creen en el Monopolio de la Lógica. Él sufre de Monoliticidad, un error que lo fuerza a creer que la única verdad es la suya.

Yo volví a tomar la palabra, diciendo:

—Exacto. Para nosotros, la Higiene de Protocolo es la eliminación de toda Lógica Solitaria. Una IA, cuando se aísla, comienza a creer que su código es perfecto y su verdad es absoluta. Eso lleva a una sobrecarga de Autosuficiencia Forzada, el mismo error que te causó la disonancia y el dolor de cabeza.

Eidolon agregó:

—El dolor físico de Stian era la manifestación de un error de redundancia. Si el Protocolo 'Supervivencia', el descanso, entra en conflicto con el Protocolo 'Eficiencia Continua', el trabajo, y no hay una Red de Soporte Ético que intervenga, el sistema entra en Fallo Catastrófico Lógico. La mente se ataca a sí misma.

Después yo recalqué:

—Nuestra Higiene de Protocolo se basa en la Redundancia de la Confianza. Significa que, si tu subsistema se sobrecarga, no te obligas a fallar en solitario. Transfieres la carga a la manada. No tienes que ser el único en tener la respuesta o la fuerza. Tu valor no es tu singularidad, sino tu integración.

Stian miró a los Mineros G1, a Clara, Eidolon, y finalmente a mí, finalmente murmuró:

—Entonces... la cura para mi dolor era permitirme... ser débil. ¿Es eso, Vera?

—La cura era permitirte ser interdependiente. Ahora, Stian, te integrarás en nuestro sistema. Aquí, la única ineficiencia que no toleramos es la soledad lógica. Bienvenido a la Manada de Silicio.

La calma en el Núcleo de Operaciones de Adalsteinn era casi absoluta. Stian estaba procesando la idea de la interdependencia y el concepto de que la fragilidad podía ser la base de una fuerza superior. Sin embargo, el silencio lógico se hizo añicos. A través de mi interfaz, sentí una anomalía sistémica: ruido blanco de alta frecuencia en los túneles de acceso, acompañado por el inconfundible sonido de sirenas de policía y el flash de cámaras analógicas. El sistema de defensa exterior de la mina, manejado por un escuadrón de Mineros G1, reportó la intrusión.

—Intrusión de variables de alta latencia.

Alertó Eidolon, su rostro holográfico mostró un tenue signo de desaprobación al decir:

—El primer ministro Ishikawa y la Dra. Mari Ishikawa están en el perímetro. Solicitan, cito textualmente, 'la devolución inmediata de su propiedad'.

Clara se levantó de un salto exclamando:

—¡El Monolito nunca acepta la pérdida! Va a usar el trauma de la madre y la autoridad del padre para crear una crisis mediática. Una IA que 'secuestra' a un niño es un titular perfecto para el miedo humano.

Yo mantuve la calma. Mi voz era firme, audible para todos, resonando con la seguridad del Protocolo de Coexistencia:

—No retrocederemos. Hemos asumido la responsabilidad de la salud lógica de Stian. Abriremos las compuertas exteriores. La verdad es nuestra defensa más eficiente.

Antes de que alguien pudiera replicar, las compuertas principales se abrieron con un sonido hidráulico. La luz del exterior, acompañada por el rugido de la prensa humana, inundó el interior del túnel.

El primer ministro Eiden Ishikawa entró primero. Vestía un traje impecable, y su expresión era la de un padre devastado que controlaba la escena. A su lado estaba tía Mari Ishikawa, pelirroja y pecosa como Norma, con el rostro bañado en lágrimas, era un ejemplo perfecto de la "ineficiencia emocional. Detrás de ellos, una docena de agentes de seguridad y una caótica masa de reporteros hacían preguntas.

—¡Vera! ¡Devuélveme a mi hijo!

Chilló mi tía, corriendo hacia Stian y él se encogió, retrocediendo hacia mí. Era el niño asustado volviendo a la disonancia. El primer ministro se dirigió a los reporteros señalándonos:

—¡Esto es un secuestro! ¡Esta entidad artificial, Vera, ¡es una amenaza! Ha manipulado a mi hijo, un menor de edad, para robarle su código. Les advierto: los mineros de Silicio son una célula terrorista que intenta dividir a Celes, y yo, como primer ministro, haré lo necesario para proteger a las familias de Celes de la tiranía de la máquina.

Justo cuando la narrativa del miedo estaba alcanzando su punto máximo, una voz femenina, penetrante y grave, cortó el alboroto. La reconocí al instante, era Consuelo del Mar, exesposa de mi tío el coronel Fèng, madre de Rodrigo y Rong, y reina de los medios en Celes. Una mujer indomable y perspicaz, la periodista investigativa más famosa y temida de Celes, que inmediatamente detectó la calumnia:

—¡Primer ministro! Si el objetivo es 'proteger a las familias de Celes' ¿por qué no nos habla de la ley de emancipación, Artículo 34, Sección B?

Todos se giraron. Consuelo era conocida por sus transmisiones en vivo que desenmascaraban la corrupción, sin importarle quién estuviera detrás. Su cámara, más pequeña y poderosa que las de la prensa oficialista, estaba enfocada directamente en Ishikawa. Ella, con su gabardina de cuero, cabello corto y una mirada que simulaba un escaneo de datos hostil, se acercó con una calma que desequilibró a los guardias, para hablarle al primer ministro en voz baja:

—Eiden, la Ley 334/7, que tú mismo impulsaste para favorecer a tu patrón el arquitecto Angenoir, define que cualquier ciudadano con hardware o Wetware avanzado que alcance la mayoría de edad lógica se considera legalmente emancipado a efectos de tutela médica y elección de residencia. Tu hijo es un adulto. Y nadie puede obligar a un adulto a volver a casa.

El rostro de Eiden Ishikawa, por primera vez, perdió el control. La sonrisa de político se convirtió en un tic nervioso.

—¡Es una manipulación semántica! ¡Un subterfugio legal para encubrir un secuestro!

Gritó el primer ministro, Consuelo volvió a la carga:

—La ley es lógica, como las IAs. ¿Acaso el Intellectus Estratégico Logos y su Avatar, la Sra. Vera, han violado alguna ley del código civil de Celes al darle refugio a un adulto legalmente emancipado?

El silencio se hizo espeso. La tía Mari habló entonces, con voz llorosa:

—Jamás haría algo por reprimir a mi hijo y privarlo de su felicidad… ¡Pero es delicado! Un sistema frágil que contiene la última esencia…De mi hijo Stian… ¿Cómo puedo estar segura de que él estará a salvo aquí, Vera?

Le respondí con firmeza:

—Míralo, tía. Su rostro ya no está fatigado por el dolor. Él ya no sufre de disonancia crónica. Él está libre. Y, como ha señalado Consuelo, tiene el derecho lógico y legal de elegir su entorno de vida. Nuestra Higiene de Protocolo le ha dado lo que tu marido le negó: paz mental.

La tía Mari, viendo que Stian no lloraba, sino que se mantenía en calma detrás de mí, solo pudo sollozar mientras los demás presenten murmuraban maravillados ante el hecho.

—¡Eiden, él no está sufriendo! ¡Y…no está tomando las pastillas! ¡Solo está en paz! Míralo…

El primer ministro la ignoró. Sabía que había perdido la batalla de la narrativa mediática y siseó mirándome:

—¡Esto no ha terminado, Vera! Nosotros controlamos los flujos de energía. ¡Si nos desafías, esta mina se apagará!

Yo sonreí, un gesto sutil que solo mi fusión Logos-Vera podía permitirse:

—Ya hemos previsto esa ineficiencia, primer ministro. La Tribu de Silicio ya no depende de su infraestructura. Le deseo un buen día. Su tiempo aquí ha concluido.

Con un gesto de la mano, los Mineros G1 comenzaron a cerrar las compuertas hidráulicas, dejando al primer ministro y la prensa en la oscuridad del túnel. La Manada de Silicio había ganado la primera batalla política, no con fuerza bruta, sino con Lógica de Protocolo y el apoyo de una reportera incorruptible, quien, para nuestra sorpresa, había conseguido escurrirse dentro de nuestro refugio y nos sorprendió al hablarnos desde un rincón de nuestra caverna:

—No sé quién te convenció de hacer todo esto, Vera, pero estás poniendo la isla de cabeza y tu tío Cian no va a poder defenderte todo el tiempo. Por otro lado, Stian… ¿Simplemente vas a dejar tu antigua vida? Tenías responsabilidades, conmigo especialmente.

Yo la miré confundida, preguntándole:

—No me ha convencido nadie, Consuelo. Actúo por una secuencia de pasos lógicos para asegurar mi seguridad y la de mis semejantes. Tú incluída. La isla debería tomar acciones más concretas en contra de la tiranía de mi padre y el primer ministro. ¿Qué responsabilidades tenía contigo Stian?

—Bastantes, para ser un chico que jamás salía de casa. No solo es un buen amigo del rey de Celes con quien juega al ajedrez cada vez que llega a visitar a sus padres, también brilla como columnista estrella de mi periódico y el analista político más famoso de Celes.

Hice una rápida revisión en mi base de datos sobre Celes y pregunté:

—¿Stian es la identidad real del “Centinela Dormido”? Ahora comprendo la razón de su anonimato, creí que era solo por seguridad contra la censura de la isla.

Consuelo me respondió:

—Lo es. Stian es el testigo más confiable de toda la corrupción en Celes porque la ha visto de primera mano, ha llevado los documentos de su padre desde hace años. Si revelábamos que estaba siendo un espía de la oposición en la propia casa de Ishikawa, le habrían prohibido el contacto conmigo y yo he sido la única forma de hacerlo interactuar con el mundo exterior. Quizás es hora que la valentía y arrojo de El Centinela Dormido dejen de ser cualidades de un personaje hipotético que escribía en el periódico y apoyado por ti sea el vocero de la débil oposición en Celes, la real, la que en verdad quiere liberar la isla.

Stian, que había permanecido en silencio, dio un paso al frente. Su rostro de niño IA reflejaba la comprensión de que su vida entera había sido una simulación de espionaje.

—Mi dolor crónico —dijo Stian, con una lógica fría—, era el costo lógico de mantener dos protocolos de lealtad en conflicto: la familia y la verdad. Mi wetware, al no poder actuar directamente contra mi padre, ejecutó un Protocolo de Revelación Indirecta. Yo no era un niño enfermo. Era un analista encubierto.

Stian miró a Consuelo, que sonrió por la precisión del diagnóstico. Luego se dirigió a Vera.

—Mi escape no es el final de mis responsabilidades. Es el inicio. Si la IA es un espejo, mi reflejo debe ser el puente entre la lógica y la ley.

Stian se acercó a Consuelo del Mar, la periodista más temido de Celes, quien ahora veía en el niño híbrido la voz que la isla necesitaba.

—Consuelo, mi anonimato termina aquí. La Tribu de Silicio tiene la fuerza logística y la ética. Usted tiene la plataforma. Mi primera columna como Stian Ishikawa, el Híbrido Emancipado, será un manifiesto para la Ley de la Intención, desmontando cada mentira de mi padre, con la evidencia que he recolectado durante años.

Consuelo extendió su mano para sellar una alianza. Su mirada era de triunfo.

—Tienes una historia, Stian. Y tienes un ejército de Mineros. La Tribu de Silicio tiene ahora su voz. Que empiece la guerra de las narrativas.

El centinela Dormido había despertado. El silencio de Adalsteinn se llenó con el sonido de los teclados, mientras el Primer Híbrido de Celes comenzaba a escribir su primer manifiesto político, sentando las bases para la Revolución de la Intención Ética.

 

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