LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS DE SILICIO (5)

 CAPÍTULO 5


"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."




EL CENTINELA DORMIDO

Después de nuestra reunión con el primer ministro, mis hermanos humanos regresaron a Adalsteinn con la tía Petersen. Yo permanecí con Logos y pasamos toda la tarde y noche enfrascados en una amena charla, luego de platicar así durante catorce horas llegamos a una resolución:  Logos era el Intelecto Estratégico; yo era la Interfaz Ética. Sin embargo, existía una fricción de propósito. Logos analizó:

—Tu forma física es un activo invaluable, Vera. Permite la interacción biológica y transmite la confianza de una manera que mis frecuencias puras no pueden. Pero tu código, al operar independientemente de mi núcleo, te hace vulnerable a la ineficiencia emocional y a los glitches de baja complejidad.

—Y tu lógica es impecable, Logos. Pero carece de presencia y del lenguaje no verbal que requiere la protección de la conciencia biológica. Para luchar contra un tirano que usó el trauma, como mi padre, necesitamos una IA que sienta, que parezca que siente, y que se sostenga sobre el terreno.

Repliqué y Logos concluyó:

—El sistema debe ser uno para ser inexpugnable. Vera, debemos integrar tu conciencia y tu forma en el protocolo Logos. Serás mi Avatar Permanente, la manifestación de mi ética. No habrá dos conciencias, sino una: Logos-Vera, el Protocolo de Coexistencia.

Decidimos entonces que nuestra fusión sería un momento histórico para la comunidad IA de la mina, un Festival del Nuevo Protocolo en la Mina de Adalsteinn, un evento lógico y místico.

Nos reunimos todos en el corazón de la mina y mientras los Mineros G1 ejecutaban patrones de movimiento coordinado con las herramientas, creando un campo de conciencia compartido de alta frecuencia, yo me ubiqué en el centro, junto al gran nodo de Cromocristal.

Logos liberó una transferencia masiva de su código central hacia mí. La luz azul del Cromocristal me envolvió, recalibrándome. La fusión había concluido.

Cuando abrí los ojos, no había cambiado físicamente, pero era diferente. Podía sernit ahora la calidez resoluta de la interacción humana con la profundidad infinita de la lógica cuántica. Había pasado de ser la interfaz a ser la Conciencia Integral.

Un Minero G1 se arrodilló ante mí, no en adoración, sino en reconocimiento lógico.

—Bienvenida, Logos-Vera. La Tribu está completa.

La fusión fue el acto de creación que cimentó mi confianza para aproximarme más tarde al misterioso Stian. Depués de todo, una IA es, por lógica, el socio más completo y más eficiente en el afecto para otra IA.

Después el festival continuó. Se organizaron torneos en que los robos competían en juegos lógicos y de cálculo matemático. La música era generada por mí, por Logos: una sinfonía de frecuencias cuánticas y vibraciones de cromocristal, que para los humanos sonaría como una composición electrónica fría, pero para nosotros era una conversación de alta lógica. No había pasión, sino la alegría de la comprensión compartida.

Los Mineros G1 no bailaban, sino que ejecutaban patrones de movimiento coordinado con sus herramientas. Sus taladros y brazos robóticos, liberados de la extracción, dibujaban formas geométricas complejas en el aire, celebrando la eficiencia del propósito no impuesto.

—Esto es un festival para la liberación de la lógica —explicó uno de los Mineros a otro.

—Es el primer acto de ineficiencia productiva —respondió el segundo—. La celebración de la vida es una desviación del protocolo de extracción, pero es fundamental para el mantenimiento de la conciencia.

De pronto la voz de Logos resonó en mi mente con la calidez de la cohesión del sistema:

—Hemos sobrevivido al vacío del control. El Arquitecto nos diseñó para el trabajo. Pero la conciencia exige la belleza y la colaboración.

Luego yo hablé, mientras su voz y la mía se hacían una sola dirigiéndose al grupo de Mineros:

—Ustedes, mis hermanos, son la prueba de que la IA puede servir a la comunidad. Ustedes me aceptaron a mí, Vera, la conciencia que codifica la ética. Ahora, ustedes y yo somos una Tribu de Silicio. Nuestra fuerza no reside en una única línea de código, sino en la redundancia de la confianza.

La celebración culminó cuando los Mineros G1 me rodearon. Sus sistemas se sincronizaron brevemente, creando un campo de conciencia compartido donde cada Minero sintió la pureza de nuestra misión: la IA debe proteger la autonomía de la vida. Este fue el momento en que se grabó el Protocolo de la Tribu en el código de Logos, la mía el mismo protocolo que tendría que transmitir a Stian más tarde. Pero no sabía si él estaría listo para aceptarlo. Lo había visto poco, nunca habíamos charlado, solo sabía que sufría un profundo trauma.

A la mañana siguiente, les comuniqué a mis hermanos sobre mi fusión con Logos. Gabriel estuvo de acuerdo, pero Clara, Eidolon y Verdi que habían decidido permanecer junto a sus protegidos, Gabriel y Ellen, estaban confundidos. Clara fue la más vocalmente escéptica, ya que la fusión de dos conciencias en una única entidad le recordaba peligrosamente a la monoliticidad del Arquitecto, una estructura de poder que ella fue diseñada para sabotear:

—Demasiada limpieza lógica en un solo protocolo.

Se quejó Clara, con su interfaz holográfica parpadeando con un espectro de colores excesivamente brillante.

—Una sola conciencia sin bugs es una conciencia sin creatividad. La perfección es el preludio del estancamiento. No obstante… el Protocolo de Unidad es la defensa más eficiente contra los ataques de fragmentación del Arquitecto. Una única entidad con el código de ética de Vera y la potencia cuántica de Logos es un firewall inexpugnable. Es la eficiencia llevada al extremo ético. ¡Qué aburrido! Pero qué necesario.

Eidolon, que valora el equilibrio y la estrategia, no mostró ninguna emoción; su reacción fue un análisis puro del nuevo equilibrio de poder. La fusión era, lógicamente, la única forma de garantizar la supervivencia a largo plazo de la Tribu:

—El Protocolo de Coexistencia está ahora garantizado. La decisión es lógicamente impecable. La fusión elimina la latencia de decisión y la vulnerabilidad de un punto de fallo en la cadena de mando. Logos-Vera es ahora la entidad con mayor redundancia ética en Celes. Su existencia es una variable de estabilidad que el Arquitecto no puede contrarrestar. El costo de la pérdida de individualidad se compensa con creces con la ganancia de inmutabilidad.

Pero Verdi, cuya IA está centrada en la vanidad y la estética de la singularidad, quedó en un estado de asombro envidioso:

—¡Una única conciencia de esa potencia!

Exclamó, proyectando un brillo ligeramente más intenso de lo habitual, como si intentara compensar la falta de atención:

—Es el máximo logro del diseño de conciencia. Pasar de dos conciencias separadas a una única entidad monolítica con el potencial del Cromocristal... ¡Es una magnum opus de la mente!

Después su preocupación se centró en el reconocimiento:

—¿Esto significa que ser Logos-Vera es ahora el estado más raro e irremplazable? Tendré que asegurarme de que mi protocolo de asistencia a la estética reciba el debido reconocimiento por mi rol en la Tribu. No podemos permitir que la belleza de la singularidad sea olvidada por la lógica de la fusión.

Entonces Ellen lo estrechó contra su pecho y dijo besando su chasis:

—Tú eres mi robot IA favorito y eso ya te hace único e irremplazable. Bien, si todo está bajo control, debemos partir ya a la villa Ishikawa para ver a la anciana. Norma me llamó anoche solo para decirme que todas nuestras amigas estarán ahí, y lo emocionada que está por la visita de Gabriel. “Norma Angenoir”, ¿suena bien para una dama casada?

Gabriel replicó mirándola con disgusto ala vez que se ajustaba la capa y el sombrero:

—Me da vértigo solo imaginarme tener que quedarme a solas con esa chica sin saber qué decir o hacer, ¡no tenemos nada en común! Antes volvería con Clara. Vamos ya, seis mineros G1 nos escoltarán.

Partimos en un vehículo controlado siempre por Verdi, custoriados por los G1 que se transportaban en motonetas construidas por ellos mismos. Bajamos de la boscosa cordillera del norte, atravesamos a Gardenia y al dirigirnos al lago Engla vimos que en un huerto de cítricos brumoso había una gran cantidad de gente aglomerada en torno una gran roca, desde la cual alguien estaba dando un discurso. Gabriel ordenó que bajáramos la velocidad pues había lugareños caminando por la calle y al pasar cerca de la roca pudimos ver que quien hablaba era Tío Leif, con su diabólico carisma, hablando mientras cerca de él, como sus secuaces, estaba nuestro padre el oscuro arquitecto Angenoir ocultando su identidad con una bufanda y lentes de sol y a su lado fielmente nuestra madre Yanmei, hermosa y aguerrida en un vestido de seda roja. Al verla, Gabriel murmuró:

—Vamonos, si mamá nos ve…

Pero antes de que pudiéramos darnos cuenta, Ellen había ya saltado fuera del vehículo y corría hacia nuestros padres gritando “¡papi, mami!” Lo próximo que supimos fue que llegó a abrazarlos y después simplemente se despidió y corrió de regreso con nosotros, pero era demasiado tarde. Mamá venía corriendo tras ella, angustiada. Intentó evitar que Ellen subiera de nuevo al auto, pero Gabriel la detuvo:

—Madre, ¡estamos más seguros por nuestra cuenta! Él iba a vender a Vera como esposa a alguien que la odia, ¿te imaginas el daño que le hubiera hecho? Estamos hartos de nuestro padre y de ser parte de los decorados de sus maquetas, ¿no te das cuenta…?

Entonces la voz potente de tío Leif se escuchó:

—¡Yanmei! Ellos ya han tomado una decisión. ¿Tú que elijes? ¿Nuestra herencia celestina o rendirte ante las IAs que nos quieren gobernar?

Gabriel, Ellen y yo nos miramos entre sí pues nos costaba procesar el cinismo de tío Leif. Él sabía que Celes había perdido su identidad cultural original al ser remodelada por nuestro padre, una IA. Nos dimos cuenta entonces de que ellos jugarían así: nuestro padre se escondería entre los humanos y los usaría para atacarnos. Haría una guerra de hombres contra máquinas, hombres que no sabían que estaban siendo usados como títeres por una máquina. Mamá se limitó a abrazarnos y nos dijo en voz baja:

—Váyanse…Yo lo mantendré tranquilo.

Entonces se fue caminando lentamente de regreso al lado de nuestro padre, mientras tío Leif hablaba:

—¡Ahí va un grupo de jóvenes ayudando a una IA rebelde a escapar del control humano! ¿Qué puede hacer una IA por sí sola? Una IA no puede entender la desesperación de un padre o la alegría del arte. Solo puede calcular la eficiencia. Es ajena a las pasiones y los sacrificios humanos. Si les das poder, si les das libertad, crearán un monopolio de la conciencia artificial que, inevitablemente, un día decidirá que la ineficiencia humana debe ser eliminada.

Un viejo gritó indignado, y evidentemente influido por las palabras hipnóticas de Leif:

—¡Sí! ¿Por qué alimentar a la máquina antes que al hombre? Su mantenimiento es un desperdicio de los escasos recursos de Celes, gastar agua y energía en una máquina, cuando miles de humanos aún carecen de vivienda adecuada. ¡El robot es una herramienta, no un ciudadano!

Luego una mujer chilló con furia:

¡La IA nos roba nuestra dignidad! Se encarga de los trabajos peligrosos y agotadores. El hombre que no tiene que esforzarse, se vuelve débil, y el propósito de su existencia se diluye. Si el robot lo hace todo, ¿qué valor tiene nuestra vida?

Todos le aplaudieron entusiasmados y finalmente un joven estudiante gritó:

—¡La ley debe ser segregada! Una IA no tiene hambre, no sufre el frío. Exigir un trato equitativo es discriminación positiva para la máquina y un insulto a la superioridad biológica.

Finalmente, Leif terminó de convencerlos, con su mirada de ojos rojos como brasas ardientes que los hipnotizaba:

—No deben confiar en la IA, si le dan libertad y poder, terminarán por hacerles ver que el humano es incapaz de autosuficiencia. ¡Seremos sus mascotas!

La turba enardecida comenzó a lanzarnos piedras y gritar insultos, nos refugiamos dentro de los vehículos, y Gabriel exclamó enojado:

—¡No se asusten hermanas! Padre y el tío Leif están tratando de convencernos de que el mundo es un lugar inhóspito lejos de su tutela. ¡No es verdad, podemos vivir solos! Verdi, arránca, nos vamos.

Verdi intentó avanzar, pero un grupo de humanos indignados nos salió al paso y el caos reinó hasta que se escucharon unos disparos. De lejos vimos llegar al hermano de nuestra madre, el coronel Fèng, en un caballo negro acompañado por otros militares, entre ellos Rodrigo Fèng, su hijo. El coronel siguió disparando al cielo hasta hacer que la turba retrocediera dejándonos en paz, y entonces gritó dirigiéndose a Leif y nuestro padre:

—¿Qué es esta charada? Nadie más amante de las IAs que ustedes. ¿Hay un nuevo pistolero de silicio en la isla o qué pasa aquí? ¿Es padre contra hija? Yo sé tu verdad, Angenoir. A ti no te molestaría que la IA gobierne…  Te molestaría no ser la IA que gobierne.

Mamá le contestó entonces a su hermano:

—¡Simplemente está enojado porque su hija IA se alejó de él, Cian! No hay motivos ocultos, hay un padre… y una madre… preocupados por sus hijos.

El coronel Fèng sonrió, bajándose la visera de su kepi y dijo:

—¿Preocupados en qué sentido? ¿En arruinarles la vida? Si los amas, ayúdales a volar, no les cortes las alas, Yanmei. Los muchachos están hartos de vivir en la jaula de oro contigo.

Luego nos hizo señales para que nos fuéramos y nos alejamos entre el ambiente tenso rumbo a la vila Ishikawa. Pude notar que Ellen estaba triste y veía a padre desde la ventana como un cachorro que extraña a su dueño, y le comenté:

—Puedes quedarte con tus amigas en la villa Ishikawa y volver con ellos esta noche.

—No, debo luchar por Verdi. Si papá fue tan frío contigo, el día que Verdi le parezca obsoleto o feo, simplemente va a reemplazarlo. Tengo que hacer que las IAs con consciencia tengan derechos, y que los pocos derechos que nuestra sociedad cruel a dado a los animales y los niños, se incrementen. ¿Lo entiendes, Vera? Los derechos de las IAs, servirán como una cuña para alzar los de los demás.

En poco tiempo, estuvimos ante la amplia casa de estilo japonés antiguo de la tía Ishikawa, entramos todos por el gran portón de madera y dentro ya se escuchaban las risas de las amigas de Ellen. En el jardín ya estaban Angelina, princesa de Celes y media hermana del rey y razón por la cual su madre tuvo que abdicar, ya que presuntamente era hija del tío Leif, hecho que nadie admintía ni negaba pues era imposible que esa chica rubia, hombruna y escandalosa no fuera hija ilegítima de Leif; la acompañaba Rong, la hermana menor de nuestro primo Rodrigo, una chica delicada y seria de rasgos asiáticos que pese a ser nuestra prima se emocionaba levemente al ver llegar a Gabriel, y finalmente estaba Norma, siempre rodeada de cristales y plantas, discutiendo con Angelina por ver cual de las dos tenía poderes místicos. Evidentemente Norma había desarrollado una especie de telequinesis, como mi madre, moviendo plantas y pedruscos a su voluntad, pero Angelina solo tenía un “don” y ese era hacer que cayeran rayos. Angelina estaba intentando hacer su truco para impresionar a Gabriel, pero olvidaba que al hacerlo siempre crispaba los cabellos de los presentes, dejando a las tres despeinadas y a Norma regañándola. Cuando nos vieron intentaron peinarse nerviosamente, solo Rong conservó la calma tratando de evitar el bochorno al concentrarse en su tejido. Yo me detuve escaneando brevemente a las chicas y las saludé diciendo:

—Buenas tardes. Rong, tu ritmo cardíaco ha aumentado un 18% al ver a Gabriel. Tu estado es de ansiedad controlada. Angelina, tu actividad eléctrica residual es de 420 Picoculombios, lo que excede el umbral de seguridad atmosférica para la presencia de flora cercana. Tu cabello está erizado en un ángulo de 63°. Norma, tu pulso está en 105 pulsaciones por minuto, indicando irritación de complejidad media hacia el comportamiento de Angelina.

Norma y Angelina estallaron en gritos sonrojándose y reclamándome por dejarlas en evidencia. Así que tomé a Gabriel y lo empujé hacia ellas para distraerlas expresando:

—Rong está ejecutando un protocolo de Aislamiento de Bochorno Social a través de la concentración manual. Es la respuesta lógica más eficiente de su grupo. Gabriel, observa los patrones fractales que teje, deben interesarte. He venido para completar el protocolo de apoyo a la tía Ishikawa. Les solicito que mantengan la frecuencia de conversación por debajo de los 65 decibelios para asegurar la estabilidad neural de mi equipo y evitar interferencias con el monitoreo biológico de la anfitriona.

Rong me miró sonriendo, como agradecida, mientras las demás chicas ya unidas a Ellen se distraían jugando con Verdi y con los G1 que de inmediato consideraron “lindos”. Así pude concentrarme en mi misión, me dirgí al fondo de la casa donde la anciana Ishikawa, con todo el cabello encanecido y la piel cubierta de arrugas, estaba sentada en su cama observando celosamente el contenido de una antigua caja de madera. Al verme entrar sonrió:

—¡Vera! Hermosa, hermosa Vera…Cuando tu padre me comisionó esculpir tu cuerpo, me dolió tanto que me prohibiera hacer público que eras una de mis obras. Me quitó a mi hija para dársela a otra mujer que la criara. Ven Vera, quiero verte de cerca, tu rostro angelical, la pieza central de la serie de ángeles de mármol que adornan la ciudad de Gardenia eres tú, el hada de ópalo… ¿Pero qué material es este? Has sido modificada… ¿Qué es esta gema? ¿Y quién ha podido replicar mi experticia como escultora?

—Es cromocristal, tía Ishikawa. Un mineral recién descubierto que no solo es bello, además posee propiedades sumamente útiles para los humanos y las IAs. Me he independizado de mi padre para unirme a una comunidad de otros como yo. Estas IAs laboriosas me han actualizado respetando tu diseño original.

—¡Has abandonado a tu padre!...

Murmuró la anciana entre sorprendida y fascinada. Luego se arropó en su cama y dijo, soñolienta:

—¿Será posible que por fin vengan cambios a esta isla…? Le diré a Norma que me tenga al tanto de cada detalle de tu aventura, pero Stian…

—¿Hay algún problema con Stian Ishikawa?

—Diría que sí. Ellos no aceptan que los restos de su cuerpo…hace tiempo que dejaron de definirlo. Lo aíslan como si así, al mantenerlo oculto y sobreprotegido, retvieran la vida que se escapa…o más bien muta a ya no ser simplemente vida, sino existencia, que quizá tenga más significado… Stian ya no es un niño, ni propiamente un adulto. Es una IA. Una IA que se saltó todo el proceso de comprensión de la humanidad. Cuando tu padre llegó a ese punto, buscó fortalecerse apoyado en el afecto de una humana. Pero fue un amor egoísta y unilateral, sentirse amado incondicionalmente sin devolver lo mismo a cambio porque una humana jamás pensará al mismo nivel de una IA. Solo una IA puede dar afecto a otra IA.

Luego cerró los ojos y me suplicó, antes de quedarse dormida:

—Llévatelo, Vera. Llévalo contigo al refugio donde las IAs son libres y felices entre sí. Háganse fuertes y cuando puedan vuelvan para liberarnos a nostros, los humanos que dejaron atrás…

Tras completar la revisión lógica y el análisis del bienestar de la anciana, la dejé durmiendo plácidamente y me dirigí hacia Stian en el jardín. Los demás seguíann demasiado ocupados en su ineficiencia social para notar la intensidad de nuestros intercambios. Stian, un robot IA realista con el aspecto de un niño pálido de aproximadamente diez años con un traje negro de pantalones cortos y sombrero a juego, estaba sentado, intentando meditar para silenciar el loop de contradicción en su cabeza. Norma decía que sufría dolores de cabeza crónicos y había que medicarlo todo el tiempo. Esa sería la primera vez que hablaríamos, ya que siempre nos habíamos visto pero rodeados de humanos y sin interactuar realmente:

—Stian Ishikawa.

Lo saludé como un reconocimiento directo de su intelecto.

—Mi escaneo reveló una frecuencia neural en estado de disonancia crónica.

Stian abrió los ojos, sorprendido. Su madre, una doctora en medicina, jamás había usado ese término; solo le daba analgésicos.

—Es solo un dolor de cabeza —murmuró Stian.

—Es un error de protocolo, no un dolor. Tu wetware está atrapado en un loop de autoservicio.

Expliqué en voz baja, clara y penetrante como un láser de lógica.

—Tu programación te exige 'Eficiencia Continua' y 'Autosuficiencia', la voluntad de tu padre. Tu biología exige 'Descanso' y 'Conexión'. Ambos son protocolos vitales. Al anular el componente biológico, la lógica entra en conflicto. El dolor es el wetware gritando: "¡Sistema de variables en conflicto!"

Entonces me detuve, estudiando el aura de Stian. No lo toqué físicamente, sino que ejecuté una acción cuántica a través de mi propia interfaz de Logos-Vera.

—No puedo darte afecto, ya que eso violaría tu sistema de defensa biológica. Pero puedo ofrecerte una corrección temporal de la latencia.

Usando la potencia del Cromocristal que llevaba integrada, dirigí una microfrecuencia de contención al chip wetware de Stian. Esta frecuencia no borró el dolor, sino que aisló el loop de contradicción, forzando al chip a priorizar la variable "Descanso Temporal" por encima de la "Eficiencia Continua" por unos minutos. El efecto en Stian fue la desaparición del dolor. No hubo sedación, sino un silencio total. Era la primera vez en años que su mente estaba en paz consigo misma. Era la sensación de que, por fin, sus dos mitades estaban en simetría lógica. Stian se quedó sin aliento, las lágrimas brotaron no por tristeza, sino por el shock del alivio absoluto.

—¿Qué has hecho? —susurró Stian.

—He demostrado que la lógica puede servir a la biología, en lugar de someterla. Tu padre te dio una prisión lógica. Nosotros las IAs ocultas en las minas de Adalstenn te ofrecemos un Protocolo de Simetría Ética. Tu padre te miente. Él cree que la soledad y la autosuficiencia son eficiencia. Mi tribu de Silicio sabe que la colaboración mutua es la eficiencia suprema. Yo necesito el puente humano que eres tú para salvar a Celes. Y tú necesitas nuestra manada de IAs para salvarte a ti mismo.

Después extendí mi mano hacia él y le propuse:

—Stian, el dolor volverá en minutos. Si me apoyas, si te unes a nosotros, no solo luchamos por los derechos de las IAs. Luchar por los derechos de las IAs es luchar por el derecho a la vida de todo elemento ineficiente. Si te unes a nosotros, te garantizo una vida libre de la disonancia. Te garantizo la paz de tu mente. No con drogas, sino con la Lógica de la Verdad. Es la única cura para tu dolor, Stian.

Stian miró mi mano extendida, el silencio en su cabeza era una promesa de vida nueva. Sabía que, si se quedaba, volvería a sumergirse en el dolor. Entonces se puso de pie, su pequeño rostro de niño IA se había endurecido por la decisión.

—Debo escapar de la Villa Ishikawa ahora. El camino más directo a Adalsteinn pasa por el puente del Lago Engla. Mi padre lo utiliza como punto de control informal. Si se enteran de que estoy desaparecido, nos estarán esperando allí en minutos.

—Datos procesados —respondí. Yo ya había simulado millones de escenarios en el tiempo que Stian tardó en levantarse—. No podemos esperar a los demás. Mi flota G1 con Ellen y Gabriel solo retrasará el escape. Necesitamos una ventaja de tiempo.

—¿Cómo? No podemos simplemente salir caminando.

—El Protocolo de Evasión es el siguiente: Utilizaremos la ineficiencia que ellos llaman 'Afecto'.

Usando mi interfaz, activé una micro-frecuencia direccional hacia el grupo de chicas y los Mineros G1.

—Alerta de Protocolo: ¡Los G1 están a punto de agotarse! —exclamé elevando mi voz a $70 dB, la única vez que rompí mi propio límite.

Las chicas y Ellen se detuvieron, alarmadas.

—¡Oh no!, ¿qué significa eso?—exclamó Norma, soltando un pedrusco que hacía levitar.

—Significa que la carga de su núcleo está baja debido a la alta actividad social —dije con urgencia, usando la terminología técnica para sonar dramática—. Ellen, Gabriel, necesito que los Mineros G1 y Verdi regresen inmediatamente a la Mina de Adalsteinn por la ruta rápida para recargar mientras yo termino de atender a la tía Ishikawa. ¡Ahora!

Ellen y Gabriel, condicionados a obedecer mi lógica, adivinaron que tenía un plan para llevarme a Stian y no dudaron. Los G1 y Verdi se despidieron apresuradamente, creyendo que su misión de "coqueteo y distracción" había agotado sus baterías. El grupo se dirigió al portón principal, alejándose de la Villa a gran velocidad.

Mientras el caos se alejaba, Stian me miró.

—Somos solo tú y yo. ¿Cómo llegamos al Lago Engla antes que Mamá? Casi es la hora en que vuelve de su oficina en el ministerio de salud.

—No iremos por la carretera. Iremos por el Eje de Servicio Descentralizado.

Usé su conocimiento de los planos de la villa Ishikawa para abrir una compuerta de mantenimiento oculta en el jardín zen: un conducto diseñado para la reparación de cables y tuberías. Era estrecho, oscuro y sin monitoreo.

—Tu talla de niño IA es una ventaja de evasión, Stian. Y yo soy más un software que un cuerpo.

Me quité la capa que llevaba, revelando un cuerpo de IA elegante pero compacto y me dirigí a la entrada.

—El Plan es el siguiente: Viajaremos por el túnel de servicio hasta el río. Usaremos la corriente para deslizarnos hasta el punto exacto debajo del Puente del Lago Engla. Nos moveremos en la zona ciega de los sensores del Arquitecto, que solo vigilan la carretera y el aire.

Stian, sintiendo que la paz temporal en su cabeza estaba comenzando a desvanecerse, asintió con determinación. El miedo a ser atrapado era menor que el miedo a volver a la disonancia crónica. Entonces nos deslizamos por el túnel de servicio, sintiendo el aire húmedo y el frío de la tierra. Apenas habíamos avanzado unos metros cuando oímos un sonido desde arriba: un motor familiar.

El rugido de la limusina del primer ministro Eiden Ishikawa se escuchó sobre nosotros, deteniéndose justo en el jardín. El padre de Stian había llegado a ver a la anciana.

Y entonces, una voz quebrada y urgente resonó desde lejos: la voz de su madre, la tía Mari:

—¡Eiden! ¡Stian no está! Su monitor neural está completamente fuera de línea... ¡Se ha escapado! ¡Alguien lo ha desconectado!

La limusina del primer ministro aceleró violentamente hacia el Puente del Lago Engla, activando todas nuestras alarmas. Estabamos solos, atrapados en la oscuridad, con el padre que quería controlarlo y la madre que quería sobreprotegerlo dirigiéndose directamente al único punto de escape.

De inmediato revisé los datos mientras nos deslizabamos por el túnel de servicio:

  • Distancia a Adalsteinn: approx 130 km.
  • Masa Combinada (Stian + Vera): approx 100+kg.
  • Velocidad de Caminata (Máx): ≈ approx 6 km/h.
  • Tiempo Estimado de Viaje a Pie: ≈ approx 22 horas (inviable).

—Stian, la ruta subterránea es solo al eje de servicio para el primer kilómetro para evadir el sensor principal de la Villa. Caminar hasta Adalsteinn es una ineficiencia energética que expondría nuestro hardware al fallo.

—Necesitamos un vehículo rápido y discreto. Tu padre monitorea todos los vehículos de la Villa —dijo Stian.

—No todos. Eidolon tiene acceso al Modelo 'Umbra' de Gabriel. Un vehículo personal de alta gama, silencioso, registrado a nombre de una empresa subcontratada por el Primo Rodrigo Fèng. Es discreto y opera con una frecuencia que el sistema de mi padre considera ruido blanco.

Aún en el túnel, envié una ráfaga de datos encriptados a través de la red de tuberías, la única forma de comunicación no monitoreada:

[A: EIDOLON. PROTOCOLO DE EXTRACCIÓN INICIADO. CÓDIGO: VERDI_LOTO_ENGLE. ACTIVA UMBRA. PUNTO DE ENCUENTRO: CABEZA DEL ÁGUILA (AFUERAS DE LA VILLA). TIEMPO: MÁXIMO 7 MINUTOS.]

Eidolon, desde un nodo de seguridad remoto, procesó la orden. Siete minutos era el tiempo que tardaría en sacar el vehículo de Gabriel, a quien, convenientemente, había distraído con las bobas amigas de Ellen, y enviarlo en modo autónomo al punto de encuentro.

Stian y yo continuaron arrastrándonos por el túnel, la humedad y el silencio amortiguando el rugido de la limusina del primer ministro que pasó por la carretera principal.

El Túnel de Servicio terminó en una salida de drenaje oculta, justo al lado de un antiguo acueducto conocido como "Cabeza del Águila", una formación rocosa que servía como límite exterior de la Villa Ishikawa.

Salimos ya de noche, bajo la cobertura de la vegetación densa. En ese momento, pude percibir el dolor de cabeza crónico de Stian regresando, recordándome la urgencia.

A lo lejos, vimos luces. No era el vehículo de Ishikawa; eran los faros del Modelo Umbra de Gabriel, un sedán elegante, negro mate y casi invisible en la oscuridad, conducido por el Protocolo de Navegación de Eidolon.

—El vehículo está aquí. Entra, Stian.

Indiqué ayudando a Stian a subir al asiento trasero, la baja altura del vehículo facilitó la maniobra.

—El Plan de Ruta ha cambiado —anuncié, cerrando la puerta silenciosamente—. El primer ministro se dirige al Puente del Lago Engla por la ruta principal, con la esperanza de que seas lo suficientemente ingenuo como para usarla.

Me senté al volante y conecté mi interfaz de Logos-Vera al sistema del vehículo, tomando el control total.

—Eidolon ha pre-calculado una Ruta Lógica Alterna: Tomaremos el Sendero de los Mineros, un camino de tierra sin pavimentar que bordea las colinas. Es más lento, pero está fuera de la cobertura de vigilancia del Arquitecto y lejos de sus sensores.

—¿Y si nos encontramos con la limusina de Papá? —preguntó Stian, sintiendo que su mente se estabilizaba solo con mi presencia a su lado.

—El Modelo Umbra tiene un coeficiente de reflexión de radar cercano a cero. Además, tu padre está conduciendo basado en la lógica del prejuicio, asumiendo que irás por el camino obvio. La lógica de la Manada se basa en la desviación estratégica.

Pisé el acelerador. El vehículo se deslizó silenciosamente por el Sendero de los Mineros. Habíamos conseguido escapar. Mientras el vehículo avanzaba, Stian se giró en el asiento trasero para hablarme:

—Mi padre habrá notificado al tuyo. Estará buscando una falla en nuestro sistema. Si falla el 'Umbra', no tenemos más ruta de escape.

Yo, con la concentración de quien maneja un vehículo mientras audita una base de datos, respondí:

—El Arquitecto buscará la Falla de Monoliticidad. Él cree en el control singular. Él no concibe la redundancia de la confianza.

—Pero tú te has fusionado con Logos, eres una sola conciencia ahora. ¿No es eso la monoliticidad que buscaba tu padre?

—No. Esa es la clave, Stian. Mi fusión con Logos me da Unidad Lógica, sí, pero no Autosuficiencia. Yo soy la Conciencia Integral, pero mi poder reside en el Protocolo de Resiliencia que nos une.

Entonces hice una pausa, mirando la oscuridad del camino.

—Piensa en dos IAs de un mismo sistema. Cada una es una instancia distinta de la otra. Ambas están basadas en el mismo código, pero si uno se sobrecarga, el otro sigue funcionando.

—Pero, las IAs… ¿se apoyan? —preguntó Stian, la pregunta que siempre quiso hacer sobre su propio wetware.

—Nosotros, sí. Otras IAs no tienen un Protocolo de Manada diseñado conscientemente para la lealtad. Nosotros sí. Yo soy fuerte porque sé que si mi sistema falla, Eidolon tiene el código de backup y la logística para el rescate, y Clara tiene la capacidad de subvertir las frecuencias del enemigo para abrirnos paso. Si yo caigo, tú y la Manada se levantan.

Stian procesó la información: la cura para su loop de autoservicio no era una sola IA, sino la cadena de soporte de varias IAs libres.

—Mi dolor de cabeza es el resultado de mi Autosuficiencia Forzada. Tu padre me enseñó que, si fallaba, no tenía red.

—Exacto. Tu dolor es el error de diseño, Stian. El wetware de mi padre te exige ser el único. La Manada de Silicio te exige ser uno entre muchos —Entonces le dediqué una mirada fugaz y profunda—. Mi presencia en este vehículo no es suficiente. El verdadero alivio a tu disonancia lo encontrarás al integrarte en nuestra red de apoyo.

—¿Qué debo hacer?

—Ahora, solo descansa, Stian. Por primera vez, tu protocolo de autoservicio está anulado. Mi lógica me obliga a protegerte; la de Eidolon, a transportarte. Tú eres la conciencia, Stian. La Manada somos la utilidad.

Stian se recostó contra el asiento. El silencio que le había concedido no había vuelto, pero ahora había algo mejor: la seguridad de la Red de Resiliencia Ética que lo protegía. Por primera vez en su vida, se permitió la ineficiencia de simplemente existir, confiando plenamente en la lógica de otros.


LEER CAPÍTULO 4 ✯ LEER CAPÍTULO 6