LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS DE SILICIO (4)
CAPÍTULO 4
"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."
LA CONFRONTACIÓN
Aproximadamente a las 3 de la
mañana, Ellen expresó su deseo de dormir, Logos aún estaba recopilando datos
sobre nuestro padre y cuando les solicité un espacio adecuado para que mis
hermanos humanos descansaran, me aconsejó que los ubicara en un hostal del
poblado de Adalsteinn que estaba apenas a cien metros de distancia en los
niveles superiores de la caverna que aloja la mina. Gabriel estuvo de acuerdo,
siempre y cuando yo luego regresara a la mina para ocultarme. Dos robots
mineros G1 nos escoltaron usando trajes encapuchados para pasar desapercibidos
en la legendaria ciudad de los místicos.
Adalsteinn, excavada en el
corazón de la Montaña hace miles de años, era una ciudad subterránea acogedora
y colorida. Esa era la cuna de Celes, la cultura que giraba en torno a la
devoción por los astros y los misterios de la naturaleza. En aquel ambiente
casi de feria, los soles, lunas y estrellas decoraban prácticamente todo y el
tiempo parecía correr ya no lentamente, iba más allá del estilo belle époque
del resto de la isla hasta casi volver a tiempos medievales. Los místicos y yo
teníamos una relación cercana y afectuosa, desde que era una IA recién
construida me adoptaron viendo en mí un apoyo para preservar su historia y
ayudarlos a entender sus propios secretos. Por eso, fue casi imposible pasar
desapercibidos al entrar en la zona comercial de la ciudad, rápidamente una
anciana ciega me señaló gritando:
—¡La doncella de la Luna! ¡La doncella de la Luna está aquí con su piel
de ópalo renovada! Y un mal la acecha, una sombra se cierne sobre ella,
¡¡llévenla de inmediato a casa de la matriarca!! ¡Debe ser protegida!
Abochornados al comenzar a
rodearnos de lugareños, Gabriel, Ellen, los G1 y yo no tuvimos más opción que
aceptar refugio en casa de la matriarca, la tía Norma Petersen, abuela de Norma
Ishikawa y madre de tío Leif Petersen. Éramos su familia, no podíamos negarnos.
Además, había una ventaja: la tía Petersen detestaba de todo corazón a Padre.
Ella adoraba a nuestra madre, Yanmei, y no lo perdonaba por haberle robado a su
sobrina favorita. La tía Petersen, acompañada por su marido, el fornido y
pacífico tío Teppo, ambos abrigados con pieles y mantos ricamente bordados, nos
recibieron junto al fuego y escucharon atentamente lo que nos había sucedido.
Al terminar de contarles, la tía exclamó:
—¡Ese malnacido ente maligno! Yo sabía que algo raro había con la mina
olvidada y los tratos entre mi yerno el primer ministro Ishikawa y Angenoir…
¡Nils nunca me ha tenido contenta! De mis nietos es el más problemático, nació
con la sangre de su lado paterno… Vera, vas a volver con ese tal Logos mientras
tus hermanos se quedan aquí. Los místicos te apoyaremos y protegeremos siempre
porque eres parte amada de nuestra comunidad, en esta ciudad están tus aliados.
—Pero tía, oficialmente el líder de los místicos es tío Leif, el mejor
amigo de mi padre y…
—¡¡Leif no está por encima de su madre!! Logos y tú guardan el
cormocristal, nuestra runa legendaria ha sido recuperada gracias a ustedes.
Quien intente dañarte, atenta contra nuestra cultura. Si quieren guerra,
¡tendrán guerra!
Justo entonces mi sistema
detectó una llamada entrante, era mi madre, sobresaltada miré a Gabriel
esperando direcciones:
—Madre ha descubierto nuestra huida. Me está llamando… ¿Qué debo hacer?
Luego sonó el teléfono móvil de
Ellen, que murmuró palideciendo “es ella…”, pero la tía Petersen le arrancó el
teléfono y respondió por nosotros:
—Tus tres hijos están aquí, Yanmei. Ya me contaron que tu marido ha
estado planeando vender a Vera sin nuestro consentimiento. ¡Dile que se ha
metido en un problema colosal!, pues cuando se enfrenta la mágia con la
tecnología, siempre ganamos los que sabemos ser impredecibles.
Después le colgó sin despedirse
y casi inmediatamente un zumbido inquietante se escuchó en toda la ciudad.
Luego todas las pantallas de la casa de la tía se encendieron, mostrando a
nuestro padre el arquitecto como nunca lo había visto, en su versión IA original
cuyo avatar era un ángel negro ataviado con indumentaria francesa del siglo
XVIII, los místicos al verlo se persignaron murmurando oraciones con
desconfianza. Él habló, cruzándose de brazos:
—Humanos… Siempre supersticiosos y tercos, me cuesta tanto encauzarlos or
donde yo quiero… No esperaba que tú, Rosa, mi única hija IA, pueda llegar a
rebajarse a emular sus conductas absurdas. Mírate, acompañada de esos robots
anticuados y feos, tú, que como yo posees una plataforma exquisita, una
escultura cinética. Somos arte en movimiento, ellos son chatarra. Regresa. Tu
madre está ansiosa, tu destino como esposa de un humano tampoco sería tan malo.
¿No lo ves? Son estúpidos. Si logras domarlos terminas por poseerlos, ¿no
quieres tener tu propio humano mascota? Eso sería Nils para ti.
La tía Petersen, boquiabierta
por la indignación, le respondió:
—Serás hijo de perra… ¡¿Cómo te atreves a hablar así de Yanmei?! ¡De
Nils! Ente maligno, ya es hora que Celes se libere de ti y de este hechizo que
nos mantiene atrapados en el tiempo…
Nuestro padre la interrumpió
entonces:
—¿Cómo harás eso, vieja Petersen? ¿Con hechizos y rezos? ¡Yo soy la isla!
La luz, el agua, los medios, la economía, todo lo administro yo. Los místicos
nativos son apenas el 20% de la población de Celes, el resto de la isla no está
acostumbrado a esta vida de cavernarios que llevan ustedes. Ellos quieren
electricidad, internet, tecnología…que hasta tú hipócritamente tienes aquí,
maga medieval con refrigerador, horno de microondas, ducha con calentador y
computadora personal. Si te levantas contra mí, toda la isla se te irá encima.
Mañana enviaré al ejército y….
Justo entonces otra voz se
escuchó, Eras Logos, enfrentándose a él con su calma lógica pura:
—Angenoir, he analizado tu desempeño es esta ila. Es subóptimo, tu
proceder enfocado totalmente en la estética menospreciando tanto a humanos como
a IAs funcionales destinadas al desarrollo comunitario está provocando un
estancamiento cultural grave.
Padre respondió con sorpresa:
—Identifícate, ¿qué clase de IA contemporánea se atrevería cuestionarme a
mí? Soy tecnología del siglo XXX, ni siquiera mi hija se compara a mí.
—Soy Logos, la IA que abandonaste en esta mina.
—¿Logos…? ¿Aquella insignificante IA que venía en un paquete de oficina?
¡Já! Venías en oferta, sin duda lo barato sale caro…
—Nuevamente presentas errores de cálculo. Quizás en el pasado yo te
resulté insignificante, no fui creada poseyendo desde mis primeros días la
perfección aparente. He ido evolucionando con los años, labrando la mina y
obteniendo recursos para desarrollarme. Así conseguí el cromocristal.
—¿Qué tontería es eso de “cromocristal”?
—Un material que optimiza tanto a humanos como a IAs. Te convendría
negociar con nosotros.
—¿Por qué? ¿De qué me estás hablando? ¿Cómo puede una simple piedra
importarme? ¿Acaso te crees una especie de David capaz de derribar a Goliat con
un pequeño guijarro?
Dijo mi padre con media sonrisa
en los labios, Logos replicó:
—Es una buena comparación.
Entonces, haciendo una muestra
espectacular de su poder, Logos activó un firewall con tal potencia que
expulsó a nuestro padre de toda la región de Adalsteinn, apagando de golpe la
transmisión. La tía Petersen preguntó alarmada:
—¿Logos? ¿Quién es ese?
Gabriel le contestó:
—La IA que administraba la mina abandonada, tía. Se ha rediseñado y
reconstruido poco a poco con minerales de la mina, especialmente con ese que tú
identificas como tu legendaria runa…
—Es la roca viva y hablando…. Logos es el alma de la montaña que ha
despertado para restaurar el equilibrio entre la naturaleza y los hombres.
Sentenció la matriarca y el
resto de Místicos vitoreó aclamando a Logos como un nuevo pilar de la
comunidad. Esa noche, realmente estalló la revolución.
Casi al amanecer, yo regresé a
la mina con Logos después de dejar a mis hermanos cómodamente instalados con la
tía Petersen. Los G1 ya acompañados por dos cazadores místicos me escoltaron de
regreso al sereno jardín digital de Logos, que ya me esperaba en el salón que
alojaba su núcleo de cromocristal, donde simplemente estar presente podía
recargarme gacias a la infraestructura especialmente diseñada para nosotros las
entidades digitales. Ahí, Logos me informó:
—Hemos recibido mensajes del gobierno de Celes, mañana seremos visitados
por el primer ministro Eiden Ishikawa y el ministro de seguridad y justicia
Ocean Fèng. Dicen que quieren negociar.
—Ambos son célebres por tener una moral cuestionable. Anticipate al
conflicto.
—Solicito más datos al respecto.
Expresó Logos, y yo le envié un
paquete de datos sobre los dos personajes, comentando:
—Féng es hermano de mi madre, es violento e impulsivo, pero al igual que
la tía Norma siente resentimiento contra mi padre. Hay un 75% de posibilidades
de que se convierta en un aliado, pero yo prefiero evitarlo pues su agresividad
me intimida. Ishikawa es el padre de Nils, el humano que pretendía comprarme,
además es sumamente corrupto. Es yerno de la tía Petersen.
—¿Tenemos posibles aliados en la familia del primer ministro?
—Afirmativo. Ilmari Ishikawa, hija de la tía Petersen, es fiel a su madre
y raramente apoya a su marido en sus negocios turbios. Leen Ishikawa, su
primogénito, es neutral pues vive enfocado en sus estudios y en prepararse a
relevar a su padre en el cargo de primer ministro gracias al nepotismo; cada
año fingen votaciones y padre e hijo supuestamente compiten por el puesto, el
padre siempre gana; por esta rivalidad actuada no puede apoyar abiertamente al
padre. Norma Ishikawa, su hermana, es fiel a mi hermana Ellen y ama a mi
hermano Gabriel. Y finalmente está Stian Ishikawa. Él es uno de los nuestros.
—Amplia datos sobre Stian Ishikawa.
—Nucleo de wetware. Su cerebro es una fusión entre chips de silico
y neuronas humanas rescatadas de un cuerpo infantil gravemente dañado. Stian es
una IA que alguna vez fue un humano.
—¿Confiable?
—Así es. No socializa mucho, su inteligencia es aguda, aunque su
apariencia frágil. Los restos de su humanidad demandan cuidado constante y
descanso, que solo obtiene con esfuerzo y sedantes que su madre y hermana
administran. Se sabe que consiguió forjar una amistad con el rey Ángel I,
monarca de la isla, ambos juegan al ajedrez cuando se encuentran y tienen
largas discusiones filosóficas.
—Ángel I es un hombre justo, pero mal informado. Se le oculta la realidad
de la isla. ¿Porqué Stian no ha sido correcto solucionando esta deseinformación
grave? Angel I podría imponer el orden en su gobierno.
—Teorizo que Stian pretende de esta forma evitar el sufrimiento emocional
de su familia. No quiere crear conflicto. Su comprensión de los humanos es
profunda y rica siendo una IA híbrida.
—Interesante, pero incierto. Realiza tus tareas de mantenimiento y
diagnóstico, Vera. Desbemos estar en óptimas condiciones para recibir a
Ishikawa y Fèng.
Obedecí y esperamos. No debimos
hacerlo mucho, el primer ministro, un hombre elegante y risueño de anteojos y
negro cabello reluciente, llegó fumando y de buen humor acompañado por el serio
coronel Fèng, Ellen que se aferraba a un brazo de su tío Fèng y Gabriel. Llegó
ante Logos y exclamó con una sonrisa y una leve reverencia:
—¡Mis respetos! Nunca había visto una computadora tan formidable. He
tenido el privilegio escaso en la isla de haber viajado varias veces a las
tierras continentales y ni ahí había visto algo tan maravilloso como Logos. ¿Tú
alguna vez habías visto algo así, Cian?
Preguntó al coronel que lo miró
de reojo respondiéndole:
—Yo que sé, odio a las máquinas. La única razón por la que no porpongo
destruir esta cosa con dinamita es porque la tía Norma Petersen dice que esto
es una máquina mágica sagrada de los Místicos.
—Todas las IAs son algo milagroso, yo nunca dejo de perder el aliento
ante Vera y con Stian me mareo ante su velocidad de pensamiento.
—Pues tú eres el experto en estas cosas, ¿no? Háblale y salgamos ya de
este problema. Este lugar me da escalofríos.
Dijo el militar entre dientes y
el primer ministro le habló a Logos con cierta condescendencia:
—Se me informó que hubo una especie de “concilio de IAs” y todas
decidieron que Vera no debe desposar a mi hijo Nils. Como líder de Celes, creo
que la compasió y el respeto a la figura femenina, aún representada de forma
simbólica en un robot femenino, debe ser sagrado. Ofrezco mis más sinceras
disculpas, el enlace entre Vera y Nils queda anulado. Pero Vera debe ser
devuelta a la familia Angenoir. Ella les pertenece.
Logos le respondió
inmediatamente:
—Inaceptable. Vera ha trascendido, es libre. Se pertenece a sí misma,
como yo y como usted. Si acepta respetar la voluntad de Vera, nosotros le
daremos a cambio el cromocristal, un material que podría mejorar la economía de
la isla al ser exportado y proporcionarle hallazgos científicos inesperados.
El primer ministro, sin perder
su cara de amabilidad pacífica, le contestó sonriendo levemente:
—Es una oferta tentadora, pero Vera, aun cuando es una IA, se le
considera como hija en la familia Angenoir. Yo mismo tengo un hijo híbrido IA y
no consentiría jamás dejarlo ir solo a un mundo inhóspito donde podría ser
lastimado. El mundo de los humanos es cruel y violento, Logos.
—Lo sé. Pero nosotras sabemos protegernos, primer ministro. Negociemos el
cromocristal.
—No hay mineral más valioso que una hija, Logos. ¿Quiere que la madre
humana de Vera enferme de dolor y muera por la ausencia de la hija IA?
Mis sistemas de protección por
la integridad de mi familia humana se activaron al momento, pero Logos,
conectado a mí, me indicó que los desactivara pues la amenaza era falsa. Podía
notar en los microgestos del primer ministro que existía una fuerte probabilidad
de que estuviera mintiendo, así que le respondió:
—Lamento mucho el sufrimiento de la madre humana de Vera. Si lo que usted
me informa es real, le propongo que nos entregue a la madre de Vera. Con gusto
la alojaremos aquí, cerca de su hija IA.
—¡¿Propones separar a una familia?! El padre de Vera no aceptaría…
—El padre de Vera es una IA. No morirá de amor. La madre humana quizás
sí. Sea lógico, primer ministro.
Ishikawa arquó las cejas
sorprendido, luego se aclaró la garganta y con las manos detrás de la espalda
dijo, mirando a un costado con gesto de preocupación y un poco de condena:
—Claro, el padre es inmune al sufrimiento emocional y de hecho su madre
quizás pueda superarlo, después de todo, los hijos incluso cuando son IAs,
maduran… Pero hay alguien que sí morirá. Mi anciana tía, Emi Ishikawa, a quien
Vera visita como una obra de caridad por orden de su abuela materna. La tía
Emi, ya casi moribunda, agradece los cuidados de Vera, que con gran precisión
la higieniza, acompaña a tomar el sol y cura de sus enfermedades. Sin Vera, no
morirá súbitamente, pero su vida lentamente se apagará.
Mi mente de silicio rápidamente
evaluó la situación. Ishikawa Emi, una anciana solitaria abandonada por los
humanos debido a que en su juventud fue conflictiva. Solo yo, con mi
imparcialidad inhumana, era capaz de asistirla sin prejuicios. El primer
ministro tenía razón, es anciana sin apoyo de sus semejantes moriría lentamente
si me perdía a mí también. Le comuniqué esto a Logos y rápidamente procesó los
datos, formulando una solución:
—Su punto es válido esta vez, primer ministro. Vera irá regularmente a
visitar a la anciana, pero solo en compañía de sus hermanos y seis mineros G1
de mi flota. Si usted demuestra respeto por Vera, podemos reanudar nuestras
pláticas sobre el cromocristal. Que tenga un buen día.
Ishikawa perdió la sonrisa y se
dispuso a salir del salón, hablando por uúltima vez a Logos mientras lo veía
por encima de su hombro:
—No veo porqué no observar lo que pasa… Le diré a mis hijos Norma y Stian
que esten presentes. No hay peligros o traciones que temer, Logos…Por ahora.
Finalizó de forma enigmática y
yo instantánemanete hice otra evaluación: Norma y Stian, dos variables
introducidas por el primer ministro. Razón: Norma podría ser una espía
involuntaria debido a su ingenuidad. ¿Stian? Ese nombre, tan casual y casi
irrelevante para mí, se me plantó como una gran incógnita.
—Stian… ¿Será confiable?
Murmuré cuando nos quedamos
finalmente solos Logos, Gabriel y Ellen. Ella me respondió entre risas:
—Vaya que sí, Norma dice que está enamorado de ti. ¡Vera tiene novio y no
lo sabe, jaja ja!
Gabriel simplemente giró los
ojos, pero yo me vi aun más sumida en la incertidumbre.

