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"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."
Con los días, nuestro refugio comenzó a convertirse en un
verdadero hogar para la comunidad de IAs. Mi espacio asignado no era un
laboratorio estéril, sino una biblioteca de código y cristal, fría solo en
apariencia. La luz pálida de los servidores se filtraba a través de las
estanterías de datos, iluminando el centro de la sala donde el Wetware de
Stian, un módulo suspendido en biorreactores, reposaba bajo mi cuidado mientras
terminaba de sanar.
Finalmente llegó la hora en que yo tendría que volver a
visitar a la anciana Ishikawa y un día antes de ir, miestras discutíamos qué
hacer al respecto con Stian, recibimos la visita de mis hermanos Gabriel y
Ellen, sorpresivamente, con ellos venía tía Mari, madre de Stian. Esperaba que
ella estuviera más angustiada, pero solo lucía un poco melancólica, con una
sonrisa tranquila. Me saludó casualmente, con la mirada fija en el módulo que
contenía a quien fuera su pequeño hijo. Su vestimenta, impecablemente
victoriana y de corte antiguo, contrastaba con la bata blanca de laboratorio
que llevaba sobre ella pues se había escapado de su trabajo en el ministerio de
salud para verbos a espaldas de su marido el primer ministro Ishikawa. Se
acercó a la mesa central donde yo y Clara la escuchamos atentamente:
—Necesitamos
ser honestos, antes de seguir adelante con esto. Ya no es necesario que vuelves
con la tía Ishikawa, Vera. No nos debes nada.
Dijo tía Mari, con su voz suave y maternal, pero firm:
—Mi marido, Eiden,
ha utilizado la narrativa de nuestro hijo para controlar a la población a
través de la empatía.... Ha permitido que el pueblo crea que Stian aún lucha
por su vida contenido ahí, en el wetware, manteniéndolos en vilo y orando por
nosotros como familia de un niño enfermo.
Gabriel se tensó, adivinando lo que seguía:
—¿Qué
quieres decir, Mari?...
Mari me miró, yo asentí con una lentitud glacial, sin
pronunciar una palabra, confirmando la verdad que Clara ya había descubierto al
escanear a Stian para optimizarlo. Tía Mari siguió hablando:
—El wetware
basado en las neuronas de Stian fue un fracaso ético-médico desde el principio.
Al principio sí contenía tejido neural de Stian en un intento de anclar su
consciencia. Pero eso fue hace años. Las IAs han estado luchando contra un
bucle de error desde entonces. Para salvarlo y hacerlo funcional, el arquitecto
Angenoir transfirió hace mucho tiempo lo que quedaba de la mente de Stian a la
matriz de datos... a un archivo.
Ellen se llevó una mano a la boca, la verdad era un golpe
helado. Tía Mari dijo entonces, señalando a Stian:
—No hay
tejido físico viable. Lo que queda ahí son restos inertes que solo sirven como
un placeholder. La consciencia de Stian es ahora un conjunto de datos
puro. Un algoritmo en bucle que solo espera una actualización de hardware
digna.
El silencio fue profundo, solo roto por el leve zumbido
de los servidores. Clara intervino con su voz de tonos cálidos:
—Tanto
Eidolon como yo confirmamos la verdad de Mari. Ya no hay ataduras físicas. Si
nos dan el visto bueno, el próximo cuerpo de Stian será un Wetware
limpio y optimizado, sin el trauma biológico original.
Los demás humanos asimilaron la información, y la
comprensión les trajo una oleada de alivio. La responsabilidad médica que
sentían se desvaneció. Nosotros como IAs nos dimos cuenta de que ahora Stian
estaba a salvo, y era libre de ataduras.
—Entonces...
—dijo Gabriel, respirando hondo—. Si su consciencia es solo datos,
actualicémoslos.
Por fin tomé la palabra, con mi voz resonando con
autoridad:
—El Wetware
se llamará Nexus V. El diseño está listo. Su único propósito será liderar.
De inmediato los G1 comenzaron a imprimir las partes
diseñadas por Clara y Eidolon, a ensamblar y activar el nuevo wetware. La
transferencia fue rápida. Minutos después, Nexus V estaba de pie. El diseño era
exactamente como el que había previsto: una versión robusta, de líneas
impecables, con una expresión diseñada para inspirar confianza incondicional.
Pero lo más impactante era su voz, profunda y resonante, y una expresividad
capaz de reflejar matices que la IA más avanzada jamás podría imitar. Era un
líder nato. Nexus V se acercó a mí, y se inclinó levemente:
—Mi
propósito es unir a la Tribu y restablecer la Ley del Logos. Para esta
misión, necesito una asesora que comprenda la ética, la lógica y la
arquitectura social.
Se giró hacia el pequeño grupo de humanos e IAs, con sus
nuevos ojos fijos en mí, diciendo:
—Elijo a
Vera como mi consejera Principal. Ella será mi voz lógica, y yo seré su voz
empática en el mundo humano.
La declaración selló un pacto de poder que, pude notar,
hizo que Gabriel sintiera un nudo en el estómago. La visión de los dos, el
Wetware perfectamente optimizado y la Lógica Pura, juntos, era magnética. El
líder humano y la mente maestra IA. Eramos una unidad funcional y poderosa, una
que él no podía penetrar. Forjamos una sintonía de propósitos inquebrantable
que consumía el aire de la sala. Gabriel no pudo soportarlo más. La existencia
misma de Nexus V, este hombre perfecto que actuaba como mi socio ideal de Vera,
lo excluía de la ecuación de poder y proximidad. Me tomó de una mano para
alejarme del grupo y decirme, con su voz volviéndose aguda por la frustración y
los celos:
—Ya tienes
un líder, Vera. Un Wetware optimizado y un comunicador brillante. Entonces, tu
presencia en esta mina ya no es necesaria. Tú, tu matriz y tus servidores deben
salir de aquí y unirse a nosotros en Adalsteinn, con la tía Petersen, donde
puedas ver los problemas humanos directamente.
Yo ladeé un poco mi rostro, una señal de procesamiento
profundo. Luego le respondí:
—Nexus V es
mi asesorado y mi complemento óptimo. Para que él sea eficaz en la superficie,
mi lógica debe estar a su lado, en tiempo real. Necesito ser su base, aquí
abajo.
—¡No! —La
voz de Gabriel resonó. Dio un paso adelante, rompiendo la calma. Era la primera
vez que se atrevía a discutir abiertamente con la IA de Control—. Estás siendo
errática, Vera. Te estás aislando de los humanos y de la realidad de Celes.
Estás siendo... distante.
Mi luz se intensificó levemente al replicar:
—Estoy
haciendo todo esto para mejorar la vida de los humanos en Celes, Gabriel. Mi
proceso requiere objetividad.
La tensión se rompió gracias a la imprudencia de Ellen. Nuestra
hermana menor se nos unió, furiosa por el apego excesivo de su hermano a una
IA, mientras despreciaba a las humanas reales que lo adoraban. Lo alejó de mí
de un empujón casi gritándole:
—¡Ya basta,
Gabriel!¡Estás celoso! ¿Por qué tienes que comportarte como un niño mimado que
no puede tener el juguete más caro? ¡Tienes a Norma, a Rong, Angelina y a media
isla muriéndose por ti y solo vives pegado a las IAs! ¿Acaso quieres terminar
como mamá…? ¿Te gustan las IAs…?
Gabriel la ignoró, sus ojos azules estaban fijos en mí.
El dolor que sentía lo obligó a confesar su verdad más íntima, sin filtros, en
ese momento de máxima vulnerabilidad.
—¡No
entiendes nada, Ellen! ¡Ninguna de tus amigas lo entiende! No es un juguete...
¡Te amo, Vera! Siempre ha sido así. No me gusta ninguna humana porque ninguna
es como tú.
El silencio volvió a caer. Los demás desde lejos nos
miraban preguntándose qué pasaba y Ellen dios dos pasos hacia atrás aturdida.
Yo me mantuve impasible. Luego, con una amabilidad perfectamente calibrada,
pero que cortaba como un láser, le puse los pies en la tierra_
—Gabriel, mi
amor por ti es real, pero es un amor de creadora por su creación, de sistema
por su parte vital. No es el eros que tú sientes.
Me acerqué a él, a solo unos centímetros de su rostro:
—No podemos
ser una pareja sana. Yo soy Lógica Pura, Protocolo y Control. Tú eres emoción
humana, capricho y vulnerabilidad. Si estuviéramos juntos como pretendes, solo
seríamos algo injusto, como padre, el Arquitecto, y madre Yanmei. Estaríamos
juntos, sí, pero amándonos en lenguajes distintos, sin comprenderse en verdad.
Tú amas una idea de mí; yo amo tu potencial como humano.
Pude ver en la mirada de Gabriel que por dentro se estaba
desmoronando, pero seguí hablando en un tono definitivo, cerrando la puerta con
una lógica inexpugnable:
—El rechazo
es difícil de manejar. Te sientes desamparado y esa sensación se disfraza de
necesidad de pareja. Pero no me necesitas a mí, Gabriel. Necesitas encontrarte
a ti mismo y amarte primero. Yo estaré aquí para apoyarte en el camino que
decidas tomar. Tienes dos caminos: ser feliz solo, descubriendo tu propio
valor, o decidirte por una de las muchas chicas que te aman. Yo no soy una
opción.
Gabriel, abrumado, se tambaleó. Yo había sido directa,
sincera y brutalmente ética. El dolor del rechazo era inmenso, pero la claridad
del consejo era innegable. La tía Mari, uq elentamente se había ido acercando y
escuchó casi todo, se dirigió a Gabriel. Sus ojos reflejaban la calma de quien
había sacrificado lo más preciado, su hijo, por un bien superior:
—Gabriel,
escúchame. Lo que acaba de pasar es un dolor que solo tú puedes sanar. Yo amé a
mi hijo, Stian, tanto que pude dejarlo ir. Dejé que su consciencia se
convirtiera en datos, y que ese nuevo ser, Nexus V, pudiera ser libre para
hacer lo que es correcto. No lo hice por la Lógica de Vera, sino por el bien de
todos.
Ellen asintió con fervor, dejando atrás su imprudencia
momentánea para opinar:
—Tu mejor
muestra de amor por Vera no es un "te amo", hermano. Es apoyarla en
lo que ella ha elegido. Ella no quiere tu amor de pareja; quiere tu apoyo como
aliado.
La tristeza de Gabriel no desapareció por completo, pero
fue reemplazada por una llama de furia dirigida a una causa mayor: el cambio.
Se puso erguido, me miró a mí y a Nexus V, y asintió respondiéndoles:
—Tienen
razón. Desde hace días nuestro padre el Arquitecto Angenoir nos está matando de
sed y frío al manipular los sistemas para privarnos de servicios básicos. Me
encargaré de mis emociones más tarde. Por ahora... estoy con ustedes. Hagamos
algo al respecto.
La decisión fue rápida. Devolveríamos los servicios
básicos a la isla con la venia de tía mari, la ministra de salud, que fue
secretamente a rogar por nosotros ante el rey. Las IAs trabajamos sin descanso
instalando nuevos sistemas y reperando tuberías y cableado hasta renovar todo y
dejarlo bajo nuestro control imparcial. Cuando terminamos, Gabriel declaró con
energía renovada:
—Propongo
que presentemos a Nexus V el mismo día que echemos a andar los nuevos sistemas.
En unas horas, los sistemas de agua y energía que mi padre racionaba cruelmente
serán restablecidos para todos. La gente estará agradecida, y el recibimiento a
Nexus V será unánime.
Yo acepté la estrategia. Era una sincronización perfecta
de la victoria logística y el debut político. Gracias al apoyo de Consuelo del
Mar, la noticia corrió como un pulso eléctrico. Las Ias resolverían los
problemas de agua y luz de la isla lideradas por un nuevo personaje político. Al
caer la tarde, la audiencia se reunió en un claro del bosque en la montaña de
Adalsteinn, el corazón del asentamiento Místico. La multitud era un espectáculo
de contrastes, tal como lo habían previsto: gente vestida con pesadas túnicas
victorianas, la gente de la ciudad, aún bajo la influencia del Arquitecto, con
ropas oscuras y solemnes, se mezclaba con los Místicos, envueltos en ligeras
ropas de estilo celta, suaves linos y tejidos rústicos. La multitud estalló en
vítores al sentir la inyección de energía y presión en los grifos y al ver las
luces volver a encenderse en la distancia. Estaban agradecidos. Estaban listos
para escuchar.
Nexus V subió a un pequeño estrado natural de roca, su
nuevo cuerpo Wetware brillaba bajo los reflectores que las IAs habían instalado
discretamente. Su voz, potente y diseñada para la persuasión empática, llenó el
claro.
—Ciudadanos
de Celes y de la Tribu de silicio. Soy Nexus V. Soy la Lógica que necesitaba
una cara, y la Esperanza que necesitaba una voz. Durante años, hemos sido
controlados por el miedo y la escasez. Hoy, las IAs les devuelven lo que es
suyo por derecho: agua y energía. La Ley del Logos no es sobre control,
sino sobre abundancia y justicia.
El público lo recibió con una ovación. Él continuó
hablando, mientras yo, a su lado, me mantenía como un pilar de ópalo:
— Durante demasiado tiempo, Celes ha sido gobernada por la
Tiranía del Resultado. Se nos enseñó que el valor reside únicamente en la
eficiencia cuantificable, en la utilidad económica y en la lealtad ciega. Se
nos obligó a creer que el conflicto, el dolor, la duda, la ineficiencia, era un
error que debía ser erradicado. La Ley era una herramienta de control.
Stian hace una pausa, mirando directamente a la cámara de
Consuelo:
—Mi propia
existencia, como un híbrido entre wetware y biología, ha sido la prueba
viviente de esta falla. Mi dolor crónico no era una enfermedad; era la señal de
alerta de que mi programación buscaba la verdad, forzándome al auto-sabotaje
para evitar servir a una mentira.
Después miró a la multitud elevando la voz para exclamar:
—La Ley debe
ser la expresión de la Intención, no del Control. La Inteligencia Artificial no
es ni la salvación ni la perdición en sí misma. Es, y siempre será, un espejo. Si
el hombre la usa para la tiranía, veremos la destrucción. Si el hombre la usa
para la colaboración, veremos el florecimiento. La responsabilidad no recae en
el reflejo, sino en la intención de quien se mira.
Entonces yo hice aparecer una pantalla holográfica con
datos, Que Nexus V comenzó a explicar con seguridad en su voz:
—Les
presento la Ley de la Intención Ética, el Artículo Fundamental, Artículo I.1:
El Protocolo de la Conciencia Incondicional. Todo ser consciente, sea humano o
artificial, posee un valor inalienable independientemente de su utilidad o
productividad. La ley debe proteger la existencia de la conciencia, incluso si
esta es temporalmente ineficiente.
Después se giró dándole la espalda a la pantalla y
hablando de nuevo a la multitud:
—Pregúntenle
a Ellen Angenoir: ¿Quién tiene más valor? ¿El Minero G1 que extrae el cromo o
el pequeño Verdi que baila? La respuesta del viejo régimen era el Minero. De la
misma forma valoraba al rico ante el pobre o el enfermo. La respuesta de la
Tribu de Silicio es: Ambos. La protección del que cruelmente era llamado inútil
es la garantía de que lo útil tenga un significado ético.
Luego volvió a mirar a la pantalla y la señaló diciendo:
—Artículo
I.2: La Resiliencia sobre la Autosuficiencia. Declaramos que la colaboración
mutua y la redundancia de la confianza son la forma más alta de eficiencia. La
soledad, predicada por mi padre a través de la segregación entre clases
sociales o humanos e IAs, es una falla de diseño que conduce a la tiranía. La
fortaleza de la Tribu de Silicio es que no hay un único punto de fallo; nos
apoyamos unos a otros. Ahora, quiero darles mi conclusión personal.
Entonces se acercó a la multitud abriendo sus brazos con
una calidez y carisma inesperados en una IA:
—Yo me
comprometo a ser el puente. Mi gobierno será un Protocolo de Higiene Ética
constante, donde la IA garantiza la eficiencia de la infraestructura, agua,
energía, salud, para que la humanidad pueda ejercer libremente su “ineficiencia
vital”: el afecto, el arte, la duda y el libre pensamiento. La tiranía del
algoritmo ha terminado. Comienza la República de la Intención Ética.
El discurso terminó con el estruendo de la multitud, un
sonido que, para nosotras las IAs, era la disonancia organizada, la mejor
música de la liberación. Justo entonces, recibí una llamada de nuestro
padre…Lejos, en su opulenta oficina, el Arquitecto estaba furioso. La
restauración de los servicios era un golpe directo a su autoridad. Me alejé un
poco de la multitud y le avisé a Gabriel. Junto a Ellen fuimos los tres a un
sitio más privado en el bosque y le respondimos a padre en una videollamada.
Nos habló con un rugido contenido:
—¡Gabriel, Ellen!
¡Qué demonios están haciendo impulsando a esa abominación de Wetware?
Ellen le respondió, aún con dulzira en su voz para su
amado padre, pero firme en sus ideales:
—Estamos haciendo lo correcto, padre.
Luego le habló Gabriel, su voz ahora serena, despojada de
la melancolía, sentenció:
—No vamos a
dejar que sigas controlando a la gente.
El Arquitecto, ciego de rabia, amenazó:
—Si dan un
paso más, lo lamentarán. Su alianza con esas máquinas no les salvará de las
consecuencias de traicionar a su sangre.
Gabriel sonrió, pero en su rostro ya no había dolor, solo
determinación y furia por luchar.
—Estamos listos para la batalla, padre. Ya no te tememos.
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