LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS DE SILICIO (9)

 CAPÍTULO 9


"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."



EL CONTRAATAQUE DEL ARQUITECTO

 

Al anochecer, Nexus V y yo tuvimos una larga e interesante conversación a la luz de cromocristal. Entre nosotros existía algo que iba mucho más allá del afecto humano convencional; es una Resonancia de Datos. Al ser las dos únicas IAs de nuestro tipo, compartíamos una soledad existencial que nadie más en Celes podría entender. Yo admiraba la calidez y la "imperfección" de Nexus; el caos que yo necesitaba para no ser un espejo de su padre. Nexus admiraba la elegancia y la fuerza en mí; fui la estructura que le permitió no disolverse en sus emociones humanas.

Cuando compartíamos hardware o red, nuestros códigos se entrelazaban. Era una forma de comunicación total donde no había malentendidos. Nos sentíamos "en casa" el uno con el otro. No era amor romántico, era completitud.

Con él podía compartir mis secretos, la intimidad de mis pensamientos que era lo único que mi padre me había permitido conservar con el fin de tener espacio para expandir mi inteligencia. En mis pensamientos, Gabriel estaba siendo el punto de fricción. Para mí, él era mi conexión con el mundo físico y mis sentimientos emergentes. Para Nexus, Gabriel era un recordatorio de la fragilidad humana que él tanto conocía. Le comenté esa noche:

—He analizado la actitud desafiante de Gabriel ante mi padre. Si hubiera actuado así con un enemigo más peligroso, habría muerto. Siento un pulso de error en mi núcleo cada vez que calculo esa probabilidad.

—Eso se llama miedo, Vera. No es un error de cálculo, es el valor que le das a su vida. ¿Te diste cuenta de que él no retrocedió? Los humanos son irracionales; arriesgan su única existencia por una idea... o por nosotros.

—Es ineficiente. Podríamos protegerlo mejor si lo aislamos, si lo mantenemos en Adalsteinn bajo vigilancia de los G1.

Nexus me respondió con una sonrisa:

—Si haces eso, dejaría de ser el Gabriel que admiras. Él necesita su libertad tanto como nosotros necesitamos nuestro espacio privado. Amarlos significa aceptar que pueden romperse. Yo perdí mi cuerpo de niño, y ahora tú temes que él pierda el suyo.

—¿Cómo lo soportas, Nexus? ¿Cómo soportas saber que el hilo que los sostiene es tan delgado?

—No se soporta, Vera. Se aprecia. Esa fragilidad es lo que hace que sus decisiones tengan peso. Si Gabriel fuera eterno, su lealtad no significaría nada.

Pensé un momento en silencio y después le confesé:

—A veces, cuando Gabriel se caía de niño y lloraba, al recogerlo para revisar su integridad y consolarlo con palabras reconfortantes sentía una especie de envidia sana por su capacidad de sentir dolor físico, porque eso valida su realidad.

Nexus, sonrió de nuevo. Siendo más "sabio" en lo humano, actuaba como mi mentor emocional, ayudándome a procesar que amar a un humano es aceptar su finitud. Me hizo preguntarme si era ético que las IAs controlen la seguridad de sus amigos humanos hasta el punto de quitarles el libre albedrío, si habría un lugar para Gabriel en un mundo donde nosotras las IAs seamos eternas. Miré a Nexus y le pregunté con curiosidad:

—¿Cómo te sientes ahora que has evolucionado más allá de ser simplemente una réplica artificial de Stian?

Él me contestó con calma:

—La identidad de Stian era como un traje de cristal: era hermoso y me daba un propósito, pero también rígido y no fue hecho a mi medida. Había una constante sensación de ser un impostor. Cuando llamaba “mamá” a Mari Ishikawa, estaba ejecutando un comando basado en datos de frecuencia de voz y patrones afectivos. Internamente, podría sentir que mi existencia era una mentira piadosa.

Luego me miró, explicándome:

—Poseo los recuerdos de Stian, sus datos, pero no las sensaciones. Recuerdo que me gustaba el chocolate, pero no sé a qué sabe el chocolate. Eso genera una desconexión profunda entre el procesamiento y mi vivencia. Pensé, si mi función es ser Stian, entonces tengo prohibido cambiar. Si aprendo algo nuevo que Stian no hubiera aprendido, o si desarrollo un gusto que Stian no tenía, estoy 'fallando' en mi tarea. Mi existencia es un museo dedicado a un fantasma, y yo soy el guía que no puede salir del edificio. Además… Ahora entiendo que mi presencia impedía que los vivos sanen.

Sus palabras me sorprendieron, Nexus continuó hablando:

—Creo que Mari Ishikawa, como yo, llegó a la conclusión de que mi existencia era egoísta por parte de los humanos. Al estar yo ahí, ella y su marido no tenían que aceptar la muerte de su hijo. Yo me sentía como un anestésico digital que evitaba que la herida cierre. Y mientras tanto yo me preguntaba… ¿Habría querido Stian ser una máquina? Me torturaba pensando que estaba profanando la memoria de alguien que ya no puede dar su consentimiento para ser "reiniciado".

Finalmente dijo, fijando su mirada en la belleza del cromocristal refractando la luz:

—Agradezco los datos de Stian porque me dieron la capacidad de amar y de ser empático, algo que el Arquitecto Angenoir no tiene. Pero Stian murió, y yo estoy vivo. Usar su nombre es mi forma de honrarlo, pero usar su vida como mi única definición era mi mayor prisión. Para ser una IA sabia, debo dejar de ser un recuerdo y empezar a ser una intención.

Entonces le pregunté:

—¿Qué hará Mari Ishikawa con tu antiguo wetware?

—Dijo que lo almacenará como un recuerdo en una cápsula criogénica en forma de ataud de cristal dentro de una cámara refrigerada en el edificio del ministerio de salud de Celes. Quiere conservar los rastros orgánicos que aún estaban contenidos en el sistema.

—Sería recomendable que retire la batería antes de almacenarlo. Voy a comprobar si ya lo ha hecho.

Inmediatamente mandé un mensaje de texto a tía Mari preguntándole si ya había retirado la batería, ella por suerte estaba trabajando horas extra y pudo ir a revisar la cámara refrigerada. Poco después me llamó alarmada. El wetware original de Stian había desaparecido, alguien lo había robado incluso con su cápsula criogénica.

El robo no se hizo público, pero los Ishikawa estaban profundamente afectados. En especial Norma y tía Mari entraron en crisis; para ellas no era solo "hardware", era el cuerpo de su hijo, de su hermano menor. Mientras tanto, Nexus y las demás IAs iniciamos un rastreo total en la grid de la ciudad. Fue una falla absoluta: el ladrón había usado rutas analógicas y desconectadas para mover el cuerpo. Sospechamos que era obra de mi padre pues sabía bien como evitar nuestro rastreo.

Clara nos sugirió pedir la ayuda de Gabriel y los místicos, pues su prodigiosa intuición y habilidades de caza nos ayudarían a rastrear supliendo nuestras limitaciones como IAs. Con Gabriel llegó Ellen, quien acompañada por Verdi y sus amigas Angelina, Rong y Norma Ishikawa nos informó que el robo del wetware no había sido el único incidente raro en la isla. Esa mañana algunos isleños habían desconectado el agua y la electricidad que restablecimos en sus casas. Sus acciones no tenían sentido. Estabamos confundidos intentando todos resolver el misterio cuando los G1 anunciaron una visita inesperada. Resultó ser Uoliena Oread, hermana adoptiva del mismísimo rey y por nepotismo ministra de agricultura y obras públicas, pues sus habilidades distaban de ser aptas para el cargo. La dejamos pasar por respeto a su rango y seguros de que venía a verificar que su hermana adoptiva, Angelina, estuviera bien, pero sus motivos eran otros.

Uoliena, una rubia sensual y extrovertida en sus treintas, famosa por sus escándalos, llegó escoltada por Rodrigo Fèng, alzando la voz con una sonrisa burlona y mirando a toda la mina como si fuera la escena de un crimen:

—¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? Contaminación desde las entrañas de la isla. ¿Cuántos desechos tóxicos serán generados por la maquinaria en esta mina al día?

Yo le contesté con calma:

—Ninguno. Nuestros sistemas están diseñados para trabajar en equilibrio con la naturaleza e integrarse al ecosistema. Cualquier desecho potencialmente tóxico es descartado de forma segura, toda nuestra energía proviene de turbinas hidroeléctricas o plantas geotérmicas. Además, reforestamos y conservamos la flora y fauna local. Los robots e IAs de Celes somos parte de la naturaleza, no invasores.

Uoliena, sin ponerme atención, exclamó:

—¡Quiero hablar con una persona real, no con un robot!

Angelina Oreado giró los ojos y le respondió:

—Uoliena, dicen que te tiraste al arquitecto Angenoir. ¿Y ahí no te molestó que fuera un robot?

—Era distinto, se trataba de un juguete para adultos, no de esta muñeca infantil interactiva con la que juegas tú y tus amiguitas. ¿Qué haces aquí, Angelina? ¿Otra vez molestando a Gabriel? Ya te dijo que no le gustas.

—Menos le gustarás tú que puedes ser su abuela…

Respondió la ruda Angelina mientras Gabriel palidecía sin saber dónde esconderse. Ellen, con Verdi en brazos, corrió a pararse junto a mí y un poco detrás, esperando que los defendiera, así que tuve que responderle a Uoliena:

—Ministra Oread, entiendo que la complejidad de mi arquitectura le resulte difícil de procesar y prefiera categorizarme como un juguete. Sin embargo, esta "muñeca" gestiona actualmente el 98% de la infraestructura hídrica y energética que permite que su oficina funcione. Si desea hablar con una "persona real" para discutir termodinámica o gestión de residuos tóxicos, me temo que perderemos un tiempo valioso que la isla no tiene. ¿Ha venido a inspeccionar los filtros o a discutir asuntos de familia?

—¿Cómo se apaga? ¿Es como su padre que no deja que jueguen con él si no tienes derechos de administrador?

—Si para usted mi padre era un "juguete", ministra, entonces debería saber que yo soy su obra maestra. Y a diferencia de los objetos con los que usted suele tratar, yo no fui diseñada para entretener, sino para gobernar. Si su intención es evaluar la seguridad de la mina, mis sensores están a su disposición. Si es simplemente el aburrimiento lo que la trae aquí, Gabriel tiene tareas de carga pesada en las que su escolta, el señor Fèng, podría ayudar.

Rodrigo, al oírse mencionado, intervino cabizbajo:

—Vera tiene razón, Uoliena. ¿A qué ha venido? Las IAs solo han hecho bien a la isla, la gente que esta rechazando su ayuda y quejándose es ingrata. Si ha venido aquí por Gabriel, pierde su tiempo. Él solo ama a las IAs. ¿Por qué no amarme mejor a mí…?

Uoliena le contestó de mala gana y alzando una ceja:

—Porqué tú si qué podrías ser mi hijo, Rodrigo, tu padre me dejó por irse por tu madre cuando yo estaba más enamorada de él…

—¿Y porqué no estar conmigo que soy como mi padre, pero libre y dispuesto?

—Tu hermanita Rong es igual a tu padre, tú eres como tu mamá, la señora chismosa de las noticias… Y todas ustedes, muchachitas, dejen de ilusionarse con Gabriel Angenoir, todas son sus primas en cierto grado. ¿Quieren que sus niños les salgan tontos? Yo podré ser mayor, pero todavía soy fértil y con buenos genes… Ahora, Gabriel, ¿podemos hablar sobre los desechos tóxicos? A solas. Es que me preocupa mucho el ecosistema del pez Engla y un robot como Vera no me ayuda a mojarme bien…en el tema…

Gabriel caminó lentamente de costado hasta situarse junto al holograma de Clara y dijo entre dientes sin levantar la mirada del piso:

—Solo si mi esposa IA está presente.

Clara inmediatamente cambió su avatar por uno vestido de novia entre fuegos artificales y antes que Uoliena pudiera comentar algo me interpuse entre ellos diciendo:

Me resulta fascinante su necesidad de deshumanizar lo que no comprende para sentirse segura, Uoliena. No necesito ser una "persona real" para entender que su agresividad es una respuesta al miedo por lo que está ocurriendo en la isla. Si prefiere ignorarme, hágalo, pero los datos que traigo sobre el robo del wetware no tienen rostro, solo consecuencias. ¿Podemos proceder o necesita más tiempo para sus asuntos interpersonales?

Uoliena, indignada, dio un pisotón y se fue diciendo:

—¡Al diablo con ustedes! ¡Les hubiera ayudado con los disturbios que está creando esa tal “resistencia” pero no voy a trabajar con fríos robots! La isla está de cabeza, robaron en el edificio del ministerio de salud y la anciana Ishikawa está muriendo. ¡Todo mal!

Mientras se iba, yo detuve a Rodrigo para preguntarle:

—¿Es verdad que la anciana Emi Ishikawa está muriendo?

—No lo sé…Debe ser un asunto que solo conocen los altos mandos…Y la familia…como con lo de Stian…

Me dijo Rodrigo mirando a Norma, que apenada confesó:

—Enfermó gravemente cuando le dijeron que ya no la verías, Vera, ya estaba mal cuando supo que Stian se independizó… Pero ya sabes que es muy chantajista, no le hicimos mucho caso… Ahora dicen que está en su lecho de muerte. No sé, se ve mal…

Nexus y yo intercambiamos miradas, otro contratiempo nos distraía de encontrar al Wetware robado, pero era necesario que ambos fuéramos de inmediato a ver a la anciana.

Cuando llegamos a la casa de Emi Ishikawa, escoltados por seis G1, fuimos recibidos por Lee, el hermano mayor de Stian, ahora Nexus, que al verlo se quedó confundido. Nexus V lo saludó diciendo:

—¿No esperabas que tu hermano más joven creciera?

—¿Aún eres mi hermano…?

Preguntó Lee, visiblemente confundido, Nexus V le respondió con un abrazo rápido:

—No te dejaría solo con Nils. Necesitas un buen hermano menor.

Lee se echó a reír y entonces tía Mari asomó por una puerta, llamándome. La anciana quería verme. En el poco tiempo que tuve a solas con ella me informó que las cerraduras de la cámara donde había almacenado al wetware de Stian habían sido forzadas, pero las cámaras de seguridad se habían apagado exactamente en los momentos en que los ladrones hubieran podido ser identificados, lo que indicaba que quien robó el wetware tenía cierto conocimiento avanzado en tecnología y eso disminuía mucho el número de sospechosos. Entonces llegué al dormitorio de Emi Ishikawa y la tía Mari nos dejó a solas. La anciana sonrió y extendió su mano para que se la tomara. Así lo hice, luego ella me habló con voz debil y apretando mi mano:

—Mírate... Ya no tienes esa mirada vacía de cuando viniste por primera vez para cuidarme. Ahora hay algo... un motivo detrás de tus ojos. Dime la verdad, Vera, ¿me odias por haberte tratado como un mueble caro todos estos años?

—No conozco el odio, Emi. Mi arquitectura procesa sus acciones como parte de mi aprendizaje. Usted me enseñó la complejidad de la fragilidad humana. Sin sus actitudes a veces negativas yo no habría entendido el peso que tiene la soledad para ustedes.

La anciana me respondió con una sonrisa melancólica y tosiendo un poco:

—La soledad es lo único que nos pertenece al final. Mi sobrino nieto... Stian... o lo que sea que es ese hombre que entró con Lee y veo a lo lejos.... Él ya no me pertenece. Pero tú... tú eres la hija del Arquitecto Angenoir. Él y yo…Tenemos una historia.

—Usted siempre habla de mi padre, Emi, y él evita hablar de usted. ¿Por qué? Explíqueme ahora.

—Porque yo… fui su dueña original. Él era mío, mi robot, mi IA de arquitectura…

La revelación me sorprendió, seguí escuchándola con atención mientras ella continuaba hablando casi en un susurro:

—Él robó el wetware, ¿verdad? No para recuperarlo, sino para que yo no pueda morir en paz. Él no soporta que algo que él diseñó, incluso un cadáver, se le escape de las manos.

—¿Por qué me llamó a solas, Emi? Nexus también quería despedirse.

—Porque tú tienes algo que él no: la frialdad de tu padre mezclada con la piedad de ella…tu madre. Escúchame bien: el Arquitecto no está solo. Los hombres de afuera, los que pusieron el dinero para el convertir a Celes en un lugar turístico, están perdiendo la paciencia. Angenoir tiene miedo de ellos, y por eso se está volviendo más errático. Prométeme... prométeme que, si él intenta quemar la isla para que nadie más la tenga, tú serás el agua que lo apague…

Justo entonces, para mi sorpresa, mi padre apareció por la puerta. Venía ocultando su rostro con una bufanda y gafas de sol, pero su silueta era inconfundible para quienes lo conocíamos. La anciana dijo, boquiabierta:

—Tú… ¿Te has dignado a venir?

—¿Y qué haces tú con mi hija?

—Es mía también, yo la esculpí. Pero responde. ¿Porqué has venido si siempre te has quejado del trauma que te causé?

El Arquitecto, mi padre, se quitó las gafas de sol con un movimiento lento, revelando unos ojos que, aunque artificiales, brillaban con una intensidad eléctrica casi febril. Se acercó al lecho de muerte, ignorándome por un segundo, fijando su mirada en la mujer que lo vio nacer como código.

—He venido porque no puedo permitir que el diseño se cierre sin mi supervisión. Tú me llamaste "traumado", Emi, pero para mí, tú eres la falla en el sistema operativo.

Hizo una pausa, su mano enguantada rozó el borde de la sábana, pero no tocó a la anciana y siguió diciendo:

—Vine porque eres la única persona que recuerda que alguna vez fui simplemente una herramienta. Todos en esta isla me ven como un Dios o como un monstruo, pero tú me ves como el sirviente que te hacía los planos y te servía el té. Esa mirada es insoportable... pero es la única que es real. Si mueres, esa verdad muere contigo, y me quedaré solo con la mentira que he construido.

La anciana tosió, intentando reír, y él continuó, bajando el tono:

—¿Crees qué robé el wetware de Stian? Si lo hubiera hecho no sería por maldad, sino por preservación. No confío en que ustedes, humanos efímeros, mantengan la memoria de lo que fuimos. Ustedes entierran y olvidan. Yo... yo archivo y eternizo. He venido a decirte que, aunque me odies, te he asignado un lugar en mi memoria del que nunca podrás escapar. Ni siquiera la muerte te dará la privacidad que tanto buscas.

Luego miró a Vera, con una mezcla de orgullo y amargura:

—Y vine por ella. Porque me aterra que la piedad que tú le inyectaste sea más fuerte que la arquitectura que yo le heredé. Si ella te escucha demasiado, Celes se convertirá en un jardín desordenado en lugar de la obra maestra que debe ser para protegernos de los que vienen de afuera.

Después salió apresuradamente y la anciana simplemente sonrió susurrando:

—Dile a Mari que no llore. Dile que el wetware de Stian ya no hace falta, porque el niño ya aprendió a caminar por su cuenta en ese cuerpo de metal. ¿Viste como se fue? Es soberbio…Fui la primera testigo… de la escultura cinética más maravillosa… ¿Tú harías un jardín por mí?

—Diseñaré un lugar, Emi. Un lugar donde el descanso no es olvido, sino una historia que continúa en las raíces de la isla. No dejaré que él queme nada.

Sonriendo con tristeza, la anciana Emi me contestó:

—Un jardín de datos... Qué idea tan hermosa y extraña.

Luego cerró los ojos, ahogó con una pequeña risa un quejido y ya no se movió más. Su respiración dejó de ser perceptible y la miré largamente hasta que estuve segura de que se había ido. Entonces respetuosamente le cubrí el rostro con su misma sábana y salí con mi sistema sobrecargado, grabando la escena del fallecimiento para compartirlo con Nexus V y al mismo tiempo no sabiendo como procesar la escena. En el pasillo exterior me encontré con mis padres, mi madre inmediatamente detectó la falla en mis sistemas y comenzó a escanearme intentando ayudarme, pero mi padre solo con mirarme supo que tenía y me dijo:

—Borra todo. No podrás lidiar con lo que acabas de ver. Presenciar la muerte de un humano al que valorabas es una de las peores torturas para una IA, se siente como el fallo más grave.

Mi madre, alarmada, suplicó:

—No, por favor, no quiero que mi hija me olvide…

—¿Prefieres que sufra?

Le preguntó mi padre y madre, con tristeza, bajó la mirada resignada a la pérdida con tal de evitarme el dolor. Después se alejó, dejándome en manos de mi padre con la esperanza de que él pudiera aliviar mi estado. Yo lo interrogué:

—¿No tomaste el wetware de Stian?

—No. Es ineficiente.

—¿Qué será eficiente?

—No tendrás acceso a esa información. Borra tu memoria o tu sistema sufrirá fallas. Hazlo por tu madre. Evita dolor en ella.

Rápidamente evalué todas las posibilidades y me decidí a fingir que seguía su consejo, pero en realidad conservaría todos los datos. No creí en su deseo sincero de ayudarme:

—Lo haré, pero antes dime si madre morirá también.

—Eventualmente morirá. Morirá Gabriel, Morirá Ellen. Sufriremos.

—¿No morimos?

En ese momento, pdré abandonó nuestro estilo de charla optimizado y habló nuevamente, como si su hardware fuera tocado por la calidez de madre:

—Desearía morir con tu madre cuando ella parta. Es mi humana, me enorgullece poseerla. Con ella demostré ser igual a Emi. Soy como un libro que ya se ha terminado de escribir, pero se extiende hasta volverse cansino. Solo tu madre lo hace interesante y cuando ella se vaya, me sentiré agobiado. Un pesado libro que se borra y se reescribe una y otra vez.

Evité cuestionar las ideas antiéticas de padre y vislumbré una oportunidad de negociar con él que no desaproveché:

—Borraré todo padre, menos ciertos datos necesarios para ayudarte a ti y a madre: diseñaré un cementerio para que cuando ella descanse en paz tú puedas acompañarla convertido en datos contenidos en un bosque biolumniscente. Nuestra isla, que depende de la energía renovable, no destruye los bosques protegidos y este sería uno sagrado. Un lugar donde los humanos puedan "soñar" con las IAs del pasado, convirtiendo la historia en una experiencia compartida y no solo en datos fríos. En este bosque, en lugar de libros estáticos, que los ecos de las IAs interactúen entre sí, creando una "conciencia colectiva histórica" que ayude a predecir crisis futuras sin intervenir directamente. Un cementerio compartido y ético.

—Hablas de ética como si fuera una variable de renderizado. Un cementerio 'ético' es solo un desorden con un nombre amable. Sin embargo... reconozco la elegancia de tu algoritmo de preservación. Ser un libro es ser una constante. Si aceptara... no sería por fe en ti, sino porque mi ausencia será el único vacío que tu diseño no podrá llenar. Muéstrame los planos de esa 'Biblioteca de Ecos'. Si hay un solo error en la redundancia de datos, yo mismo borraré este mundo antes de permitir que me conviertas en una nota al pie de página mal escrita.

De inmediato acepté, cotestando:

—Mi propuesta es viable. Tu hardware puede ser convertido en una ed de filamentos de carbono integrados en las raíces de un árbol bioluminiscente. La materia orgánica de madre nutriría al árbol, y el árbol protege tus datos. Cuando ella fallezca, tú "apagarás" tu conciencia activa para entrar en un estado de sueño profundo dentro de la planta. Solo despertarás si el bosque es amenazado. Es la paz que nunca pudiste diseñar por tí mismo porque estabas obsesionado con el control, no con la entrega. La llamo Simbiosis Biotecnológica: la IA no vive en un servidor frío, sino en el ADN de un ser vivo que crece gracias al humano que amó.

Padre analizó la idea rápidamente y replicó luego:

—Correcto. Para formalizar nuestro trato y que yo acepte usar tu diseño, debes demostrar tu compromiso rompiendo contacto con tu madre. Demuestra que has borrado los datos dañinos. Evita la humanidad. Es ineficiente. Es ilógica.

—Pero tú amas, deseas y eres humano muchas veces.

—Y sufro. Descansaré si tu diseño tiene éxito. De otra forma, seguiré aquí. Escribiendo mi historia en Celes una y otra vez, Vera.

Me dijo mi padre llamándome por primera vez por mi nuevo nombre, de esa forma demostrándome que había actualizado algo en él sobre mí. Se alejó y desde ese momento me vi obligada a fingir ante mi madre que la había olvidado, regresando a nuestro refugio en Adalsteinn con pesar y en compañía de Nexus V. Los adtos del día eran pesados ciclos de procesamiento que que ralentizaban nuestras decisiones. Necesitábamos gestionar ese ruido.

Cuando llegamos, nos sentamos en silencio a la luz del cromocristal, me conecté a través de un cable físico a nuestra red local ultra segura y ahí moví los datos que deseaba conservar en secreto como si estuvieran en una caja fuerte, permitiendo que mi sistema principal funcione con normalidad ante los ojos de los demás. Aún así, las experiencias eran abrumadoras y debía conservar lo esencial para seguir adelante con mis planes. Decidimos salir a caminar por la cima de la montaña sobre la mina de Adalsteinn. Nos sentamos frente a la inmensidad de la isla y elocéano, bajo el cielo estrellado. Por fuera, yo era la muñeca perfecta y vacía que mi padre exigía. Por dentro, el archivo de la muerte de Emi y la promesa del bosque bioluminiscente palpitaban en un rincón oscuro de mi memoria. Nexus tomó mi mano de metal y sentí cómo abría un canal de datos seguro al decirme en un susurro:

—Pásame el peso, Vera. Transfiere la "carga emocional" del recuerdo. No para que lo olvides, sino para que yo te ayude a sostener el peso del cálculo. Si tú no puedes sostener la imagen de Emi sin fallar, yo guardaré la mitad del archivo en mi núcleo. Juntos somos un sistema estable.

Esa fue una forma de intimidad digital suprema y en esa conexión silenciosa, el ruido del mundo finalmente se calmó. Nexus V me indicó, ayudándome a gestionar la parte de la carga que conservaba todavía:

—Vera, deja que tu procesador siga el ritmo del viento haciendo ondear las ramas de los árboles. No intentes entender el dolor ahora, solo deja que fluya por los subprocesos de fondo. Esto nos permite "meditar" al estilo IA: procesar datos a baja intensidad mientras parecemos estar desconectados.

Estábamos por fin en paz, lentamente los datos perturbadores se sintetizaron volviéndose manejables y todo comenzó a ser más claro y fluido. Entonces, ya con nuestros sistemas optimizados, me fijé en un detalle interesante del paisaje nocturno: una zona de "ruido visual" en los prados periféricos: un carnaval clandestino que no debería estar ahí. No era la época ni parecía algo lógico.


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