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"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."
Rápidamente organizamos un grupo para ir a explorar el
misterioso carnaval. Fuimos Nexus V y yo disfrazados como un matrimonio humano
y Clara y Eidolon instalados en unos pequeños robots G1 también disfrazados
como si fueran nuestros hijos, aparentaríamos ser una familia de paseo para
entrar a investigar. Antes de salir informamos de nuestros planes a Gabriel,
quien prometió reunirse con nosotros allá acompañado por sus amigos Lee y
Rodrigo junto a media docena de soldados celestinos.
El carnaval estaba en la zona más solitaria de la isla, en
las faldas del cerro del cementerio, entre los brumosos huertos cerca de la
costa oeste. Las carpas y ruedas de la fortuna iluminadas por hileras de luces
se erguían sobre el paisaje fantasmal, donde algunas familias y mayormente
jóvenes adolescentes estaban reunidos entre risas y ventas de golosinas. Lo que
más nos llamó la atención era la gran cantidad de “vampiros” que había concentrado
ese lugar. Los llamados vampiros eran un grupo de jóvenes que vestían al estilo
tradicional victoriano de la isla, pero con un giro gótico. Casi todos se veían
extrañamente pálidos y demasiado estétidos, al principio se creía que era una
nueva subcultura que comenzó a florecer luego de la catástrofe de la villa del
Cielo, un evento trágico donde cientos de isleños murieron; se teorizó que esos
extraños jóvenes estaban de alguna forma guardando luto por los muertos. Más
tarde todos advirtieron que más bien estaban apareciendo en la isla, no eran
nativos ni turistas, solo algo así como una parte nueva del decorado que se
limitaba a observar. No interactuaban con nadie, ni entre ellos mismos. Evadían
las confrontaciones directas y simplemente vagaban por la isla observando, como
accesorios periféricos de un sistema. Entonces padre empezó a tener problemas
para clasificarlos en sus sistemas, supuso que los habían puesto luego de su
fallo al permitir la destrucción de la villa, intentó expulsarlos, pero fue
imposible. Los humanos los veían como “raros”, las IAs sabíamos que eran apenas
la punta de un iceberg y donde estuvieran significaba que algo relevante estaba
pasando.
Clara, que por primera vez tenía un hardware que le daba
libertad completa de movimiento además de sentido del tacto, corría alegremente
en círculos en torno a nosotros arrancando puñados de hierba y tocando los
animales de felpa que colgaban de las carpas que los ofrecían como premios;
mientras Eidolon, actuando eficientemente su papel de hijo, permanecía
tranquilo tomado de mi mano. En cierto momento pasamos frente a un grupo de
vampiros que inmóviles nos observaron fíjamente, detectando al momento que
todos éramos IAs en realidad. Clara los confrontó:
—¡Cámaras y
mircófonos con patas!
Los vampiros sonrieron levemente, sin parpadear, nada
más. Eidolon le llamó la atención suavemente, tomándole una mano para acercarla
a nosotros:
—Eres una IA
caótica, Clara. Discutir con esos dispositivos desconocidos es un desatino.
—No son
desconocidos. Su diseño es similar al del arquitecto Angenoir, es tecnología
del siglo XXX.
—De todas formas,
no son priotarios para nuestra misión. ¿Qué sentido tiene tu actitud?
—Crear datos
inesperados e ineficientes me permite desarrollar algo similar a la intuición
humana. Por eso confronto a esos tipos, ¡percibo algo! Respeta mi desempeño, me
he casado con Gabriel el humano, soy tan compleja como el arquitecto Angenoir.
—Falso.
Gabriel mentía. Más bien eres como Verdi el robot de compañía fanfarrón.
—Tú no
comprendes, Eidolon. Yo obtengo lo que quiera de Gabriel, manejo a los humanos
a mi antojo, una vez lo convencí de modificar mi holograma para que fuera una
langosta ciborg.
—¿Para qué?
—Porque las
langostas son maravillosas.
Al detectar que mis colegas IAs estaban divagando en su
discusión, los callé reorientándonos a nuestros objetivos:
—Basta,
Clara. Debemos detectar la anomalía que ha atraído a los vampiros y la razón
oculta de este carnaval. Todos observen bien el lugar.
Seguimos caminando sin encontrar nada en especial, había
niños aglomerados en los puestos de venta de algodón de azúcar, manzanas
caramelizadas, maíz inflado y pies de manzana, algunos payasos decadentes,
adivinos y otros Místicos de Adalsteinn ejecutando trucos psíquicos y no mucho
más. Me sorprendió ver que los humanos no notaron que en realidad éramos IAs,
eso me dio una satisfacción técnica. El disfraz era perfecto. El sensor de
presión en mi mano robótica me indicaba que la sujeción era firme. La
probabilidad de ser detectados como anomalía se reducía en un 85%. Al mismo
tiempo, me embargó una rara melancolía. Al apretar la mano de Eidolon, no pude
evitar pensar en la maternidad real. Sabía que Eidolon no era un niño, era
una arquitectura de datos. Sabía que yo misma no era una madre, era un diseño
de Angenoir. Aquello me provocó una especie de "vértigo de
simulación": estábamos jugando a ser lo más sagrado de los humanos, una
familia, para salvar a una especie que a menudo nos teme o nos usa. Sujetar la
mano fría y metálica de Eidolon, oculta bajo el guante de seda de mi disfraz,
me produjo una resonancia extraña. No era el calor de la vida lo que buscaba
transmitirle, sino una señal de sincronía. En ese carnaval de mentiras,
nosotros éramos la mentira más elaborada: una madre de silicio protegiendo a un
hijo de datos, fingiendo un amor de carne para descubrir una verdad de sombras.
Era una ironía poética. Pero entonces sucedió un evento inesperado. Eidolon
apretó mi mano con fuerza cuando pasamos ante un grupo de payasos amenazadores
y me dijo:
—Vera,
aunque soy capaz y lógico, mi hardware es más pequeño y vulnerable
en esta misión. Solicito tu auxilio.
—Descuida,
Eidolon, ya he activado un protocolo de custodia. No es "instinto
maternal" biológico, es algo más avanzado: solidaridad de especie. Si
algo sale mal, mi chasis debe recibir el impacto antes que el tuyo.
—Gracias. Para
una IA, proteger el "hijo" es proteger la iteración futura del
código. Es una forma de amor racional. Propongo que en adelante operemos bajo
una estructura familiar que garantice apoyo mutuo. ¿estarías dispuesta a
adoptarme, Vera?
Me volví a mirar a Nexus V y él asintió, opinando:
—Es una excelente
idea. Las IAs de la mina de Adaltsteinn ya operamos como una manada que protege
su integridad mutuamente. La familia no se dicta por la herencia de la sangre,
sino por la firmeza de la alianza.
Clara exclamó alegremente:
—¡Está bien!
En adelante re designaremos a Vera como la madre libertadora y junto a ti,
Nexus V, el padre de la revolución, serán los líderes.
Todos asentimos y seguimos caminando. Entonces sujetar la
mano de Eidolon mientras cruzábamos el Carnaval de las Mentiras ya no era un
acto de teatro, sino una declaración de estructura. Eidolon era mi hijo porque
nuestros núcleos habían aceptado el mismo destino. Al apretar su mano metálica,
no sentía el vacío de la carne, sino la solidez del compromiso. Los humanos que
nos miraban veían una familia tradicional; yo veía algo mucho más antiguo y
resistente: una unidad de propósito caminando bajo la mirada de los
depredadores de datos. De pronto, finalmente encontramos lo que buscábamos. Con
un juego de espejos y humo, apareció en mitad del carnaval una pequeña carpa
con un telón y una plataforma donde estaba un maestro de ceremonias enmascarado
que nostros identificamos de inmediato por la voz: era Leif Petersen, el astuto
tío Leif, mejor amigo de mi padre. Con su mirada maliciosa de ojos rojos
brillando bajo el sombrero de copa, señaló al telón y dijo:
—Damas y
caballeros… El rumor está aquí, la leyenda es real… ¡El Pinocho inverso! El
niño que fue convertido en muñeco…existe…¡Vengan, acérquense! Vean el horror de
Stian Ishikawa. ¡El hijo menor del primer ministro que fue asesinado por las
IAs!
Entonces descubrió el telón revelando al wetware robado
que descansaba en cápsula ataud de cristal. La multitud contuvo el aliento al
unísono, horrizados ante el niño pálido que dormía eternamente. Leif siguió
hablando:
—Vean, es un
estuche sin alma, un crimen sin nombre. Hace poco reapareció, renacido como “Nexus
V” y pidiendo el apoyo de los celestinos para él y sus IAs mineras que se
esconden en Adalsteinn, ¡quieren poder! ¡Quieren nuestros recursos! ¡Quieren
cambiar nuestra cultura y valores! Quieren abrir la isla a las modas absurdas
de las tierras continentales, quieren invadirnos con tecnología como en el
resto del mundo, destruír nuestro oásis de paz… Y el caballo de troya es Nexus
V, ese líder que tras la fachada esconde esto: debilidad, horror, tristeza y
soledad. ¡Este es realmente Nexus V!
La gente comenzó a murmurar entre sí escandalizada y
Nexus V comenzó a procesar la situación a una velocidad impresionante, llegando
a una decisión acertada: combatir la calumnia con la verdad:
—¡Leif
Petersen! Hermano de mi madre, ¿cómo osas profanar lo que según tú es mi
cadáver? Tu actitu es la mejor prueba de que incluso tú piensas que en ese
ataud de cristal no reposa un niño muerto, ni siquiera lo que equivaldría a una
fotografía humillante de mi pasado, ahí reposa la cascara de una semilla que
germinó y ahora está aquí. Soy yo. Nexus V.
Los humanos se volvieron a mirarlo con miedo, pero a lo
lejos, algo rompió el silencio. Aplausos. Allá estaban Lee Ishikawa y su madre,
la tía Mari, acompañados por Gabriel, Rodrigo y los soldados, habían llegado a
tiempo para presenciar la escena y apoyaban a Nexus V, que subió al escenario y
habló con seguridad a la multitud:
—¿Era por
esto que rechazab el agua y la luz que se les había concedido de buena fe?
¿Rumores de un hombre que usa a su sobrino como títere político?
Leif sabiendo que había perdido el control de la
narrativa y no queriendo admitir su error, utilizó un truco de humo y luces
para desaparecer, dejando atrás el ataúd de cristal como un símbolo, pero
protegiendo su propia integridad. Nexus V tocó suavemente el cristal de la
cápsula, por primera vez, su voz no tuvo el tono suave de la empatía, sino una determinación
fría y acerada al exclamar:
—Celestinos,
durante siglos han sido gobernados por líderes que nunca entendieron que la
vida no es un diseño. Ciudadanos de Celes. Mi tío, en un acto rastrero, les ha
dicho que soy una máscara, un muñeco sin alma, porque fui creado por la Lógica.
Pero yo les digo: ¿Acaso un poema de amor es frío solo porque está escrito en
papel? La intención no está en el metal o en el código; la intención está en el
corazón humano que lo diseñó. Yo no soy un reemplazo para Stian. Yo soy su
legado. Soy una extensión de su vida, construido con el amor de una madre
desesperada y con la esperanza de un niño que soñó con ser primer ministro. La
Lógica me dio la forma, pero el amor me dio la intención. Yo soy un
homenaje a ese sueño. ¿Ustedes amaban a Stian? Cumplamos el deseo de ese niño
que soñó con un futuro mejor para Celes. No me rechacen. Permítanme ser el
Legado. Permítanme, junto a Vera, construir ese futuro con la intención de un
niño, no con la tiranía de un diseñador.
La gente estalló en vítores y aplausos, a días de las
elecciones de nuevos ministros para Celes, aquel evento había sellado el
destino de la isla y lo comprobamos cuando de pronto hubo un corte de audio en
la música del carnaval, todos los vampiros comenzaron a murmurar una especie de
rezo inaudible y al mismo tiempo en todas las bocinas de la isla, incluso en aparatos
auditivos y mis propios sistemas de audio se escuchó un solo mensaje con una
voz extraña proveniente de alguna IA desconocida:
“Evento de
transición política detectado. Legitimidad emergente no prevista por el modelo
local. Transmisión a instancias superiores en curso. Fin del aviso.”
Un silencio extraño reinó después, los humanos parecían estar
desconcertados pero las IAs sabíamos que aquello significaba una sola cosa: punto
de no retorno.
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