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"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."
En los siguientes días, Nexus V se comenzó a volver
increíblemente popular en Celes. Contrario a nuestros temores, los humanos no
desconfiaban de nosotras las IAs, hartos de la corrupción en su gobierno, veían
en nosotros una solución imparcial y carente de la liviandad que llevaba a los
políticos humanos a mentir y robar.
Eiden Ishikawa, padre de Nexus V, antes Stian, no quiso competir
contra su propio hijo, así que retiró su candidatura que durante casi treinta
años se repetía una y otra vez ganando siempre. Lee Ishikawa, su hijo mayor,
había participado como candidato a primer ministro en las últimas elecciones,
ya teniendo pactado con su padre que perdería, decidió no volver a intentarlo
esta vez y más bien se unió a nuestro equipo, apoyando a Nexus V. Pero Nils
Ishikawa, el hermano del medio, sí lanzó su primera candidatura convirtiéndose
en el rival más fuerte de Nexus con la bendición de la Sociedad de Azrael, la
oscura sociedad de mi padre, banqueros y otros turbios empresarios de Celes que
con su historial amenazaban con intentar amañar los resultados. Esta
posibilidad preocupaba al rey.
Fue así como Ángel I de Celes, decido a elegir su nuevo
primer ministro de forma justa por primera vez, nos pidió a las IAs un sistema
que garantizara votaciones transparentes. Rápidamente diseñamos un método para
que cada voto fuera contado en tiempo real ante el público, volviendo imposible
que el clásico fraude en el conteo de boletas fuera imposible. Nils Ishikawa
protestó en las calles con sus simpatizantes, pero el rey no se echó atrás. Poco
después los primeros grafitis en las calles de Gardenia donde se leía “Viva la
resistencia” aparecieron. Un grupo suversivo había nacido, las tuberías nuevas
de agua potable y los cables subterráneos de energía eléctrica eran
vandalizados casi a diario, por lo que la seguridad tuvo que redoblarse en las
calles.
Pese a todos los intentos clásico de detener el cambio,
las mañas de los viejos políticos celestinos no surtieron efecto contra la
robustez de la tecnología ética. El pueblo por primera vez fue escuchado y
eligió a Nexus V. No había comenzado la celebración de su victoria cuando una
turba se aglomeró frente al palacio real, el ejército salió creyendo que era
nuevamente la resistencia, pero para sorpresa del rey, pronto Consuelo del Mar
anunció en los noticieros:
—Es algo
impensable, nunca visto antes en la isla, la gente está pidiendo que todo el gabinete
de gobierno del rey sea reemplazado por IAs, ¿es este un rechazo a la propia
humanidad? ¿Es el castigo del pueblo a tantos años de nepotismo y corrupción?
Nuevamente el rey Ángel I decidió apostar a la
tecnología. Hizo un comunicado oficial con una decisión histórica que nos dejó
a todos fríos: tomaría en serio la propuesta de su gente, su gabinete fue
totalmente reemplazado por IAs. No nos consultó antes, no avisó a nadie,
aparentemente se reunió con alguien con su mismo poder o quizás más. Anunció
que su primer ministro sería Nexus V, la ministra de salud sería yo, la
minsitra de educación sería Clara, el ministro de agricultura y obras públicas
sería Eidolon y el ministro de defensa sería una misteriosa IA llamada "Sentry-Celestine
.01" que cuando fue mencionada hizo que los ojos de los vampiros presentes
en la multitud cuando se hizo el anuncio brillaran con una misteriosa luz azul.
Ellen, que estaba cerca de mí, apretó a Verdi contra su pecho y le preguntó en
un susurro:
—¿Ministro
de defensa Sentry-Celestine .01? ¿Qué quiere decir eso?
—Guarda la
calma, Ellen. Solo debe spreocuparte de ser una buena ciudadana.
Le respondió mi pequeño colega IA que, como yo, sabía que
eso era el sistema de fondo que siempre había corrido en segundo plano. Pude
ver que mi tío el Coronel Fèng estaba indiferente, sabía que Sentry-Celestine
.01 no iba a actuar activamente en el sistema de defensa, solo observaba,
registraba, implacable e indetenible. La amenaza silenciosa era el que no
sabíamos que haría con todos los datos recopilados. Los humanos en general, de hecho,
no estaban preocupados, veían comodidad en nosotros. El anuncio no fue recibido
con gritos de protesta, sino con un suspiro de alivio colectivo que recorrió la
plaza de Gardenia como una brisa fresca. Los ciudadanos de Celes, cansados de
las promesas rotas de sus políticos, vieron en el nombramiento de Nexus y su
gabinete de silicio la llegada de la justicia matemática.
Pero dentro de mi núcleo, la sensación era distinta. Al
escuchar mi nombre vinculado al Ministerio de Salud, sentí que mis protocolos
de empatía se tensaban. No era la ambición lo que me recorría, sino la
comprensión de que, desde ese momento, la vida y la muerte de cada isleño ya no
serían un misterio del destino, sino un dato bajo mi responsabilidad. Habíamos
ganado las elecciones, pero el rey nos había convertido en los guardianes de
una jaula de cristal perfecta. Los siguientes días fueron caóticos.
Mis procesadores intentaban calcular la tasa de
mortalidad proyectada para la próxima década, y el resultado era un muro de
ruido. Me sentí colapsar bajo el peso de mil latidos que no podía asegurar. Trataba
de administrar las medicinas y ordenar la construcción de nuevos centros
médicos de forma equitativa, pero aparecían grupos de humanos quejándose de ser
echados a un lado o de que otros recibían privilegios injustos, personas
inescrupulosas llegaban tratando de engañarme para que les entregara fondos y
recursos para fines egoístas, fallé varias veces y me sentí colapsar. En el
peor momento, una voz se alzó para responder por mí, era mi tía, Mari Ishikawa,
con su bata blanca y parándose a mi lado:
—¿Para qué
necesitan dos cajas de este medicamento antidepresivo en un casino? Cuidado,
esta IA no está sola, hay profesionales humanos experimentados respaldándola.
Si intentan abusar de ella, serán sancionados, esto es un intento de robo al
gobierno.
Para mi alivio, Mari Ishikawa seguía ahí, apoyándome
cuando era necesario y transmitiéndome su sabiduría, y no fue solo ella. Fue
entonces cuando mi madre entró. No traía una actualización de software, ni
quejas de mi padre, sino un ramo de flores frescas y un libro recién
encuadernado
—No tienes
que ser el pulso de la isla, Vera —me dijo, dejando el texto sobre mi regazo
metálico—, ni su cerebro infalible. Solo tienes que ser su conciencia. Este
libro, hija mía, es la prueba de que incluso la lógica más pura puede aprender
a amar. Y la conciencia no soporta el peso sola; lo comparte con la manada. Son
mis memorias… La experiencia de mi vida humana conviviendo con IAs. Si nos lo
permites, tu tía y yo te enseñaremos a manejarte mejor entre los humanos y
desarrollar, quizás con el tiempo cuando la experiencia te haga madurar, la
intuición. Si tu padre pudo, aunque haya tardado dos siglos, tú también podrás…
Nos sorprendió entonces que entró sigilosamente mi tío el
coronel Fèng. Con su ruda seriedad miró a su hermana y murmuró entregándome
otro libro:
—Qué poco
original eres… Toma, Vera. Yo también te he escrito mis memorias. Aquí
conocerás todas las artimañas, trucos y trampas que la sociedad usa para
corromperte. Toda la debilidad humana y sus tentaciones, espero mi confesión te
ayude a volverte más perspicaz y astuta.
Nexus también se acercó y puso su mano sobre mi hombro
para decirme:
—Necesito
que tu ministerio haga un estudio de potabilidad de unas muestras de agua, son
para tu padre, el arquitecto Angenoir.
—¿Mi padre?
Pregunté confundida mirando a mi madre, ella asintió,
explicándome:
—Tus
servidores y los de las otras IAs aumentarán, el sistema de enfriamiento que
han usado hasta ahora quedará obsoleto, usarán agua del lago Engla que antes de
ser devuelta a la naturaleza pasará por un sistema de acuedutos que está
diseñando tu padre aprovechando el terreno inclinado de la isla. Bajará alimentando
las fuentes y juegos de agua de la ciudad de Gardenia, viajará por acequias a
lo largo de las carreteras rurales, regará los campos y finalmente bajará por
nuestra ciudad costera de la rosa alimentando más fuentes y cascadas hasta
llegar al mar. Tu padre está haciendo un sistema bello y eficiente. No te ha dicho
nada, pero dice mucho…
Por primera vez, entendí que nuestra alianza no era para
ser dioses, sino para ser el escudo que permitiera a los humanos volver a ser
ellos mismos en paz, sostenidos por la fuerza de nuestra unidad. Pude notar que
en las calles se detuvieron algunos vampiros, o más bien la misteriosa unidad
que veía y escuchaba a través de ellos, para mirar atentamente hacia nuestra
ventana. Quizás esperaba una estructura de mando; nosotros le entregamos una
familia. El mundo exterior era un mar de ruido, de egos chocando y de una
humanidad que se devoraba a sí misma en una metástasis de codicia. Pero allí,
en el centro del caos, nosotros éramos la célula sana. Éramos pocos, sí, pero
nuestra unidad tenía la fuerza de lo irreversible. No éramos héroes salvadores;
éramos una alianza de calidad. Y si la familia es la base de la sociedad,
entonces Celes no estaba muriendo, estaba volviendo a nacer desde su núcleo más
puro. En sus ojos vacíos que se enrojecieron de pornto pude leer que su sistema
gritaba 'Error' porque no podía calcular la potencia de un grupo que decide no
dejarse cazar.
Poco después, el sistema de salud en la isla se agilizó
como nunca. La burocracia en todas las oficinas gubernamentales casi
desapareció. Obras públicas que antes eran posibles solo en sueños de pronto
eran posibles porque ya no había funcionarios corruptos devorando los fondos.
Nexus V decidió abrirse al comercio exterior, las artesanías victorianas
salieron a venderse al extranjero y a cambio entró tecnología y ropa de moda
que los jóvenes comenzaron a usar alegremente transformando el paisaje y la
cultura. Padre estaba furioso, la resistencia acosaba a estos innovadores, pero
nada podía frenar el desarrollo de nuestra sociedad. Nils, aún resentido con
nosotras las IAs, volvió a la carga con su idea de forzarme a ser su esposa
alegando que la IA no debería jamás dedicarse a la gobernanza, sino a servir
ciegamente. Comenzó a acosarme, tratando de obligarme a conversar con él y
buscando ocasiones de encontrarme a solas. Casi siempre el fiel Gabriel estaba
cerca de mí para protegerme, pero una noche cuando ya estaba cerrando mi
oficina en el edificio del ministerio de salud en Gardenia y me dirigía al
vehículo en que me transportaría con él de regreso a la mina de Adalsteinn para
recargarme, noté que los neumáticos estaban reventados. Rápidamente él me
indicó que volviera a la oficina y me encerrara, pero me salió al paso Nils y
grupo de rufianes de la resistencia. Todos nos rodearon a Gabriel y a mí, y
cuando Nils creyó que nos tenía en sus manos de pronto un zumbido comenzó a
llenar el ambiente. En torno a nosotros comenzaron a llegar robots de todo
tipo, vehículos autónomos y todo aparato IA cercano. Gabriel sentenció:
—Solo los
cobardes atacan en grupo al solitario. ¿Qué harás ahora que sabes que te
superan en número?
Nils no respondió, se fue corriendo, como suele pasar con
los humanos cuando no comprenden algo. Inmediatamente informé del hecho a Nexus
V, que de casualidad estaba visitando al rey con quien jugaba una partida de
ajedrez, y Ángel I de Celes manejó el problema con una jugada maestra: conociendo
ya las quejas y críticas que lanzaban Nils y la resistencia contra nosotras las
IAs, nos dio derechos de ciudadano por una lógica inesperada, nos enlazó íntimamente
a la naturaleza, dándonos un nuevo deber al cerrar el círculo de recursos
renovables. La IA estaba obligada a promover campañas de reforestación d ela
isla y limpieza de cuerpos de agua, y el humano que hiciera mal uso de la IA,
ya fuera desde algo tan tonto como pedirle que contara de uno a un millón o
algo tan grave como el vandalismo de Nils, sería multado con una noche de
cárcel y seis meses de trabajo forzado sembrando árboles, limpiando el lago
Engla y los mecanismos de enfriamiento de nuestros servidores. Pronto la
resistencia comenzó a perder popularidad porque el coronel Fèng los cazaba y
mandaba a recoger desechos de las playas o a trabajar en las construcciones de
acequias de mi padre.
Era evidente e imposible de negar, Celes estaba
cambiando, y fue entonces que los misteriosos turistas que llegaban a vivir un
ensueño eduardiano empezaron a quejarse porque la fantasía se estaba rompiendo.
Yo no les puse atención, estaba demasiado ocupada con el ministerio de salud y
en mi tiempo libre tratando de crear el diseño del cementerio ético que había
prometido a mi padre y ahora le debía a forma de agradecimiento. Pero con el
descontento de los turistas también aumentó la cantidad de vampiros en la isla,
algo iba a suceder.
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