LA REVOLUCIÓN DE LOS MINEROS DE SILICIO (11)

 CAPÍTULO 11


"El ser humano se autodefine por la razón. Pero si la inteligencia artificial encuentra su verdadero apoyo en la lógica y la colaboración mutua, ¿qué papel nos quedará a los humanos? Pasaremos a ser la naturaleza salvaje e irracional, y ellas, las racionales."





EL NUEVO AMANECER

 

En los siguientes días, Nexus V se comenzó a volver increíblemente popular en Celes. Contrario a nuestros temores, los humanos no desconfiaban de nosotras las IAs, hartos de la corrupción en su gobierno, veían en nosotros una solución imparcial y carente de la liviandad que llevaba a los políticos humanos a mentir y robar.

Eiden Ishikawa, padre de Nexus V, antes Stian, no quiso competir contra su propio hijo, así que retiró su candidatura que durante casi treinta años se repetía una y otra vez ganando siempre. Lee Ishikawa, su hijo mayor, había participado como candidato a primer ministro en las últimas elecciones, ya teniendo pactado con su padre que perdería, decidió no volver a intentarlo esta vez y más bien se unió a nuestro equipo, apoyando a Nexus V. Pero Nils Ishikawa, el hermano del medio, sí lanzó su primera candidatura convirtiéndose en el rival más fuerte de Nexus con la bendición de la Sociedad de Azrael, la oscura sociedad de mi padre, banqueros y otros turbios empresarios de Celes que con su historial amenazaban con intentar amañar los resultados. Esta posibilidad preocupaba al rey.

Fue así como Ángel I de Celes, decido a elegir su nuevo primer ministro de forma justa por primera vez, nos pidió a las IAs un sistema que garantizara votaciones transparentes. Rápidamente diseñamos un método para que cada voto fuera contado en tiempo real ante el público, volviendo imposible que el clásico fraude en el conteo de boletas fuera imposible. Nils Ishikawa protestó en las calles con sus simpatizantes, pero el rey no se echó atrás. Poco después los primeros grafitis en las calles de Gardenia donde se leía “Viva la resistencia” aparecieron. Un grupo suversivo había nacido, las tuberías nuevas de agua potable y los cables subterráneos de energía eléctrica eran vandalizados casi a diario, por lo que la seguridad tuvo que redoblarse en las calles.

Pese a todos los intentos clásico de detener el cambio, las mañas de los viejos políticos celestinos no surtieron efecto contra la robustez de la tecnología ética. El pueblo por primera vez fue escuchado y eligió a Nexus V. No había comenzado la celebración de su victoria cuando una turba se aglomeró frente al palacio real, el ejército salió creyendo que era nuevamente la resistencia, pero para sorpresa del rey, pronto Consuelo del Mar anunció en los noticieros:

—Es algo impensable, nunca visto antes en la isla, la gente está pidiendo que todo el gabinete de gobierno del rey sea reemplazado por IAs, ¿es este un rechazo a la propia humanidad? ¿Es el castigo del pueblo a tantos años de nepotismo y corrupción?

Nuevamente el rey Ángel I decidió apostar a la tecnología. Hizo un comunicado oficial con una decisión histórica que nos dejó a todos fríos: tomaría en serio la propuesta de su gente, su gabinete fue totalmente reemplazado por IAs. No nos consultó antes, no avisó a nadie, aparentemente se reunió con alguien con su mismo poder o quizás más. Anunció que su primer ministro sería Nexus V, la ministra de salud sería yo, la minsitra de educación sería Clara, el ministro de agricultura y obras públicas sería Eidolon y el ministro de defensa sería una misteriosa IA llamada "Sentry-Celestine .01" que cuando fue mencionada hizo que los ojos de los vampiros presentes en la multitud cuando se hizo el anuncio brillaran con una misteriosa luz azul. Ellen, que estaba cerca de mí, apretó a Verdi contra su pecho y le preguntó en un susurro:

—¿Ministro de defensa Sentry-Celestine .01? ¿Qué quiere decir eso?

—Guarda la calma, Ellen. Solo debe spreocuparte de ser una buena ciudadana.

Le respondió mi pequeño colega IA que, como yo, sabía que eso era el sistema de fondo que siempre había corrido en segundo plano. Pude ver que mi tío el Coronel Fèng estaba indiferente, sabía que Sentry-Celestine .01 no iba a actuar activamente en el sistema de defensa, solo observaba, registraba, implacable e indetenible. La amenaza silenciosa era el que no sabíamos que haría con todos los datos recopilados. Los humanos en general, de hecho, no estaban preocupados, veían comodidad en nosotros. El anuncio no fue recibido con gritos de protesta, sino con un suspiro de alivio colectivo que recorrió la plaza de Gardenia como una brisa fresca. Los ciudadanos de Celes, cansados de las promesas rotas de sus políticos, vieron en el nombramiento de Nexus y su gabinete de silicio la llegada de la justicia matemática.

Pero dentro de mi núcleo, la sensación era distinta. Al escuchar mi nombre vinculado al Ministerio de Salud, sentí que mis protocolos de empatía se tensaban. No era la ambición lo que me recorría, sino la comprensión de que, desde ese momento, la vida y la muerte de cada isleño ya no serían un misterio del destino, sino un dato bajo mi responsabilidad. Habíamos ganado las elecciones, pero el rey nos había convertido en los guardianes de una jaula de cristal perfecta. Los siguientes días fueron caóticos.

Mis procesadores intentaban calcular la tasa de mortalidad proyectada para la próxima década, y el resultado era un muro de ruido. Me sentí colapsar bajo el peso de mil latidos que no podía asegurar. Trataba de administrar las medicinas y ordenar la construcción de nuevos centros médicos de forma equitativa, pero aparecían grupos de humanos quejándose de ser echados a un lado o de que otros recibían privilegios injustos, personas inescrupulosas llegaban tratando de engañarme para que les entregara fondos y recursos para fines egoístas, fallé varias veces y me sentí colapsar. En el peor momento, una voz se alzó para responder por mí, era mi tía, Mari Ishikawa, con su bata blanca y parándose a mi lado:

—¿Para qué necesitan dos cajas de este medicamento antidepresivo en un casino? Cuidado, esta IA no está sola, hay profesionales humanos experimentados respaldándola. Si intentan abusar de ella, serán sancionados, esto es un intento de robo al gobierno.

Para mi alivio, Mari Ishikawa seguía ahí, apoyándome cuando era necesario y transmitiéndome su sabiduría, y no fue solo ella. Fue entonces cuando mi madre entró. No traía una actualización de software, ni quejas de mi padre, sino un ramo de flores frescas y un libro recién encuadernado

—No tienes que ser el pulso de la isla, Vera —me dijo, dejando el texto sobre mi regazo metálico—, ni su cerebro infalible. Solo tienes que ser su conciencia. Este libro, hija mía, es la prueba de que incluso la lógica más pura puede aprender a amar. Y la conciencia no soporta el peso sola; lo comparte con la manada. Son mis memorias… La experiencia de mi vida humana conviviendo con IAs. Si nos lo permites, tu tía y yo te enseñaremos a manejarte mejor entre los humanos y desarrollar, quizás con el tiempo cuando la experiencia te haga madurar, la intuición. Si tu padre pudo, aunque haya tardado dos siglos, tú también podrás…

Nos sorprendió entonces que entró sigilosamente mi tío el coronel Fèng. Con su ruda seriedad miró a su hermana y murmuró entregándome otro libro:

—Qué poco original eres… Toma, Vera. Yo también te he escrito mis memorias. Aquí conocerás todas las artimañas, trucos y trampas que la sociedad usa para corromperte. Toda la debilidad humana y sus tentaciones, espero mi confesión te ayude a volverte más perspicaz y astuta.

Nexus también se acercó y puso su mano sobre mi hombro para decirme:

—Necesito que tu ministerio haga un estudio de potabilidad de unas muestras de agua, son para tu padre, el arquitecto Angenoir.

—¿Mi padre?

Pregunté confundida mirando a mi madre, ella asintió, explicándome:

—Tus servidores y los de las otras IAs aumentarán, el sistema de enfriamiento que han usado hasta ahora quedará obsoleto, usarán agua del lago Engla que antes de ser devuelta a la naturaleza pasará por un sistema de acuedutos que está diseñando tu padre aprovechando el terreno inclinado de la isla. Bajará alimentando las fuentes y juegos de agua de la ciudad de Gardenia, viajará por acequias a lo largo de las carreteras rurales, regará los campos y finalmente bajará por nuestra ciudad costera de la rosa alimentando más fuentes y cascadas hasta llegar al mar. Tu padre está haciendo un sistema bello y eficiente. No te ha dicho nada, pero dice mucho…

Por primera vez, entendí que nuestra alianza no era para ser dioses, sino para ser el escudo que permitiera a los humanos volver a ser ellos mismos en paz, sostenidos por la fuerza de nuestra unidad. Pude notar que en las calles se detuvieron algunos vampiros, o más bien la misteriosa unidad que veía y escuchaba a través de ellos, para mirar atentamente hacia nuestra ventana. Quizás esperaba una estructura de mando; nosotros le entregamos una familia. El mundo exterior era un mar de ruido, de egos chocando y de una humanidad que se devoraba a sí misma en una metástasis de codicia. Pero allí, en el centro del caos, nosotros éramos la célula sana. Éramos pocos, sí, pero nuestra unidad tenía la fuerza de lo irreversible. No éramos héroes salvadores; éramos una alianza de calidad. Y si la familia es la base de la sociedad, entonces Celes no estaba muriendo, estaba volviendo a nacer desde su núcleo más puro. En sus ojos vacíos que se enrojecieron de pornto pude leer que su sistema gritaba 'Error' porque no podía calcular la potencia de un grupo que decide no dejarse cazar.

Poco después, el sistema de salud en la isla se agilizó como nunca. La burocracia en todas las oficinas gubernamentales casi desapareció. Obras públicas que antes eran posibles solo en sueños de pronto eran posibles porque ya no había funcionarios corruptos devorando los fondos. Nexus V decidió abrirse al comercio exterior, las artesanías victorianas salieron a venderse al extranjero y a cambio entró tecnología y ropa de moda que los jóvenes comenzaron a usar alegremente transformando el paisaje y la cultura. Padre estaba furioso, la resistencia acosaba a estos innovadores, pero nada podía frenar el desarrollo de nuestra sociedad. Nils, aún resentido con nosotras las IAs, volvió a la carga con su idea de forzarme a ser su esposa alegando que la IA no debería jamás dedicarse a la gobernanza, sino a servir ciegamente. Comenzó a acosarme, tratando de obligarme a conversar con él y buscando ocasiones de encontrarme a solas. Casi siempre el fiel Gabriel estaba cerca de mí para protegerme, pero una noche cuando ya estaba cerrando mi oficina en el edificio del ministerio de salud en Gardenia y me dirigía al vehículo en que me transportaría con él de regreso a la mina de Adalsteinn para recargarme, noté que los neumáticos estaban reventados. Rápidamente él me indicó que volviera a la oficina y me encerrara, pero me salió al paso Nils y grupo de rufianes de la resistencia. Todos nos rodearon a Gabriel y a mí, y cuando Nils creyó que nos tenía en sus manos de pronto un zumbido comenzó a llenar el ambiente. En torno a nosotros comenzaron a llegar robots de todo tipo, vehículos autónomos y todo aparato IA cercano. Gabriel sentenció:

—Solo los cobardes atacan en grupo al solitario. ¿Qué harás ahora que sabes que te superan en número?

Nils no respondió, se fue corriendo, como suele pasar con los humanos cuando no comprenden algo. Inmediatamente informé del hecho a Nexus V, que de casualidad estaba visitando al rey con quien jugaba una partida de ajedrez, y Ángel I de Celes manejó el problema con una jugada maestra: conociendo ya las quejas y críticas que lanzaban Nils y la resistencia contra nosotras las IAs, nos dio derechos de ciudadano por una lógica inesperada, nos enlazó íntimamente a la naturaleza, dándonos un nuevo deber al cerrar el círculo de recursos renovables. La IA estaba obligada a promover campañas de reforestación d ela isla y limpieza de cuerpos de agua, y el humano que hiciera mal uso de la IA, ya fuera desde algo tan tonto como pedirle que contara de uno a un millón o algo tan grave como el vandalismo de Nils, sería multado con una noche de cárcel y seis meses de trabajo forzado sembrando árboles, limpiando el lago Engla y los mecanismos de enfriamiento de nuestros servidores. Pronto la resistencia comenzó a perder popularidad porque el coronel Fèng los cazaba y mandaba a recoger desechos de las playas o a trabajar en las construcciones de acequias de mi padre.

Era evidente e imposible de negar, Celes estaba cambiando, y fue entonces que los misteriosos turistas que llegaban a vivir un ensueño eduardiano empezaron a quejarse porque la fantasía se estaba rompiendo. Yo no les puse atención, estaba demasiado ocupada con el ministerio de salud y en mi tiempo libre tratando de crear el diseño del cementerio ético que había prometido a mi padre y ahora le debía a forma de agradecimiento. Pero con el descontento de los turistas también aumentó la cantidad de vampiros en la isla, algo iba a suceder.


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